
Coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional del Orgullo LGTBIQA+, el colectivo Orgullo Crítico Murcia celebró este domingo una ruta reivindicativa por el centro de la ciudad para denunciar lo que considera un retroceso en derechos sociales y LGTBIQA+, así como para reivindicar un modelo de Orgullo alejado de la mercantilización y vinculado a las luchas sociales.
La movilización comenzó frente a la sede de Vox, situada en la Plaza Circular, desde donde decenas de personas iniciaron un recorrido que continuó por la Consejería de Sanidad, la Plaza de la Universidad de Murcia, la calle Obispo Frutos y concluyó en la Plaza Cristo Resucitado, junto al Centro Social Autogestionado Espacio Ajuntaera, lugar donde el colectivo desarrolla buena parte de su actividad comunitaria.
En cada una de las paradas, distintas activistas transfeministas fueron dando lectura a los diferentes bloques del manifiesto elaborado para esta edición del Orgullo Crítico. A lo largo del recorrido también se sucedieron numerosas consignas como «Aquí están las transmaribollos», «No estamos todas, faltan las presas» o «Si atacan mi existencia, espera resistencia», además de cánticos de apoyo al pueblo palestino y críticas al capitalismo y a la ocupación israelí de Gaza.
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Críticas a Vox y al auge de la extrema derecha
La primera intervención, frente a la sede de Vox, estuvo centrada en denunciar los discursos de la extrema derecha contra los derechos de las personas LGTBIQA+ y migrantes. Las activistas transfeministas rechazaron el uso del concepto de «ideología de género» y defendieron que «los valores de tufo franquista, machistas, patriarcales y misóginos son los que llevan siglos inculcando ellos».
Asimismo, denunciaron que «su ideología de género va de la mano con la ideología de raza», criticando los discursos que criminalizan la migración y reivindicando la alianza entre las luchas LGTBIQA+, antirracistas y anticoloniales. «Las personas disidentes del sistema sexogénero sabemos lo que significa entender la diferencia como una amenaza», leyeron durante esta primera parada.
Denuncia del abandono sanitario
Frente a la Consejería de Sanidad, las activistas pusieron el foco en las barreras que continúan encontrando las personas trans y no binarias para acceder a una atención sanitaria adecuada, así como en la falta de recursos para abordar la salud mental y las problemáticas derivadas del chemsex.
Durante la lectura denunciaron que «todavía hay muchas personas trans enfrentándose a listas de espera inaceptables para acceder a una atención digna» y recordaron que la respuesta institucional «no puede ser el silencio, el estigma ni la culpabilización individual». También criticaron las dificultades existentes para acceder a la interrupción voluntaria del embarazo en la Región de Murcia y concluyeron reivindicando que «nuestra salud, nuestras vidas y nuestra dignidad nunca deberían depender de la rentabilidad ni de la indiferencia de las instituciones».
Defensa de una educación pública y crítica
La parada en la Plaza de la Universidad sirvió para denunciar las desigualdades presentes en el sistema educativo y reclamar una enseñanza pública, laica, antirracista, anticapacitista y transfeminista.
Las activistas defendieron que «la educación no es un espacio neutral», al considerar que el sistema educativo continúa reproduciendo desigualdades estructurales. También criticaron la financiación pública de la enseñanza concertada y cuestionaron tanto la influencia política de la UCAM como las colaboraciones académicas de la Universidad de Murcia con universidades israelíes, reclamando la revisión de dichos convenios.
Palestina y el rechazo al «pinkwashing»
Otro de los ejes de la movilización fue la solidaridad con el pueblo palestino. Durante este bloque, las activistas denunciaron que la situación en Gaza «no se trata de una tragedia inevitable ni de un conflicto entre iguales», sino de un proceso de ocupación y colonización sostenido, según señalaron, por el respaldo de gobiernos occidentales.
También rechazaron el denominado pinkwashing, denunciando que «ninguna bandera arcoíris puede cubrir las ruinas de Gaza», una de las frases más aplaudidas por las personas asistentes durante la lectura del manifiesto.
La Ajuntaera como símbolo de resistencia comunitaria
La ruta concluyó en el CSA Espacio Ajuntaera, donde se leyó el último bloque del manifiesto, centrado en la autogestión y la defensa de los espacios comunitarios frente a la gentrificación.
Las activistas reivindicaron que el centro social constituye «una casa» para numerosos colectivos sociales de la ciudad y denunciaron que el capitalismo «quiere un Orgullo que consuma y no se organice; que celebre y no cuestione». Frente a ello, defendieron que las conquistas del movimiento LGTBIQA+ nacen de la organización popular y reclamaron «una ciudad y unos barrios vivos, habitables y construidos desde el apoyo mutuo y la organización comunitaria».
Con esta movilización, Orgullo Crítico Murcia volvió a situar el Orgullo como una convocatoria que conecta la defensa de los derechos LGTBIQA+ con otras luchas sociales como el antifascismo, el antirracismo, la defensa de los servicios públicos, el derecho a la vivienda y la solidaridad con el pueblo palestino.















