Irán cierra de facto el estrecho de Ormuz y bloquea el paso de buques petroleros tras ataques de EE. UU. e Israel

Tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz ordenado por Irán en respuesta a ataques de Estados Unidos e Israel, el comercio marítimo de hidrocarburos queda paralizado y buques petroleros sufren daños, con impactos directos sobre los mercados energéticos globales

Estrecho de Ormuz | Getty
Estrecho de Ormuz | Getty

Las tensiones en Oriente Medio han alcanzado un punto crítico tras una intensificación de los ataques militares entre Estados Unidos, Israel e Irán que ha derivado en una paralización efectiva desde el sábado por la tarde del tránsito comercial por el estratégico estrecho de Ormuz y una serie de incidentes que han afectado a buques petroleros en sus inmediaciones.

Según datos de seguimiento satelital y de tráfico marítimo citados por la agencia Reuters, más de 150 buques portacargas, petroleros y gaseros han detenido su tránsito en el Golfo y en los accesos al estrecho de Ormuz tras una escalada de violencia en la región que ha generado incertidumbre sobre la seguridad marítima en la zona.

El estrecho de Ormuz, un paso de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más estrecho, es uno de los corredores marítimos más relevantes del planeta para el transporte de hidrocarburos: por él transita aproximadamente el 20% del petróleo crudo y grandes volúmenes de gas natural licuado (LNG) que alimentan los mercados globales.

Fuentes comerciales y navales internacionales han indicado que unidades de la Guardia Revolucionaria de Irán emitieron advertencias por radio VHF a embarcaciones —incluidos petroleros— indicando que “ninguna nave puede cruzar el estrecho de Ormuz” debido al clima de inseguridad generado por los ataques aéreos estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní.

Como consecuencia, grandes compañías navieras y petroleras han optado por suspender temporalmente el tránsito de crudo, combustibles y LNG a través del estrecho, con barcos detenidos o realizando maniobras de espera en puertos cercanos, según fuentes citadas por Reuters.

Organismos internacionales como el United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) han señalado que, aunque no existe una orden formal de cierre reconocida por los canales marítimos internacionales, la situación de riesgo ha sido suficiente para que navieras y autoridades eviten el paso del estrecho.

El petrolero (SKYLIGHT), que enarbola la bandera de la República de Palau, fue atacado a 5 millas náuticas al norte del puerto de Khasab. EFE/ Stringer
El petrolero (SKYLIGHT), que enarbola la bandera de la República de Palau, fue atacado a 5 millas náuticas al norte del puerto de Khasab. EFE/ Stringer

Ataques a buques petroleros en el contexto del bloqueo

En paralelo al bloqueo de tránsito, se han registrado impactos y daños a varios petroleros en aguas próximas al Golfo de Omán y el estrecho de Ormuz, atribuibles al clima de hostilidad creciente entre fuerzas beligerantes. Reuters reporta que al menos tres buques petroleros resultaron dañados tras ataques que aumentan las preocupaciones sobre la seguridad del comercio marítimo internacional.

Las fuentes indican que uno de los buques fue alcanzado cerca de la costa de Omán, obligando a la evacuación de tripulantes, mientras otros sufrieron impactos por lo que se describe como escombros de agresiones aéreas o proyectiles no identificados.

El impacto inmediato de estas medidas se ha dejado sentir en el mercado energético: los precios del crudo experimentaron alzas significativas en operaciones bilaterales, con incrementos estimados en torno al 10% en determinados contratos sobre petróleo bruto, según reportes económicos recientes.

El bloqueo de facto del estrecho de Ormuz —aunque no reconocido formalmente por organismos internacionales como una clausura legal— subraya la vulnerabilidad del sistema de transporte energético global frente a la escalada militar en Oriente Medio y la dependencia estructural de corredores marítimos estratégicos dominados por lógicas de fuerza.

El contexto de esta crisis ha sido una serie de ataques aéreos por parte de Estados Unidos e Israel sobre objetivos iraníes, que han motivado una respuesta de Teherán y un incremento de la presencia naval en la región. Estos eventos han sido ampliamente informados por agencias internacionales y prensa global como Reuters y otras fuentes de actualidad.

La combinación del cierre de facto del paso marítimo por parte de las autoridades iraníes, la suspensión de tránsito por parte de navieras y petroleras, y los ataques registrados contra buques petroleros en las últimas jornadas configuran una situación de máxima alerta marítima y global. Los riesgos geopolíticos, económicos y humanitarios vinculados a esta crisis siguen en expansión, con efectos que repercuten tanto en la seguridad energética como en la estabilidad regional e internacional.