La histórica victoria del Partido Verde en la circunscripción británica de Gorton y Denton de la zona de Greater Manchester ha sacudido el tablero político del Reino Unido y enviado un mensaje claro desde las urnas: el electorado reclama alternativas sociales, climáticas y alejadas del consenso neoliberal que ha dominado la política en las últimas décadas.
La candidata ecologista Hannah Spencer, fontanera de profesión y concejala local, logró imponerse en una elección parcial que hasta ahora se consideraba un bastión inexpugnable del laborismo. Con 14.980 votos, los Verdes no solo obtuvieron su primera victoria en una elección parcial a Westminster, sino que además relegaron al Labour Party al tercer puesto, a más de 5.600 votos de distancia.
El resultado supone un duro revés para el liderazgo de Keir Starmer y evidencia el creciente desencanto con una socialdemocracia percibida por amplios sectores populares como incapaz de ofrecer respuestas contundentes ante la crisis climática, la precariedad y el deterioro de los servicios públicos.
En segundo lugar se situó la formación ultraderechista Reform UK, que obtuvo 10.578 votos, confirmando la fragmentación del voto y el aumento de la polarización social en el país.
La victoria ecologista, sin embargo, trasciende el mero resultado electoral. Representa la irrupción de perfiles de clase trabajadora en la política institucional y la consolidación de una agenda centrada en la justicia climática, la redistribución y la defensa de lo público. El hecho de que una trabajadora del sector manual haya encabezado esta transformación electoral refuerza el mensaje de que la política puede y debe volver a estar conectada con la vida cotidiana de la mayoría social.
Desde los movimientos sociales y el ecologismo político, el triunfo se interpreta como la demostración de que el miedo a la extrema derecha no puede ser el único motor del voto progresista y que existen alternativas capaces de disputar el espacio político desde propuestas valientes y transformadoras.
La elección parcial de Gorton y Denton abre así un nuevo escenario en la política británica: el debilitamiento del bipartidismo tradicional, el avance de fuerzas emergentes y la posibilidad real de que el ecologismo político se consolide como actor decisivo en la defensa de derechos sociales, laborales y ambientales.
















