IU acusa al alcalde, Fulgencio Gil, de abandonar la calle Cava y condenar al deterioro el casco histórico de Lorca

Inmuebles en ruina, derrumbes, solares insalubres y falta de actuación municipal agravan la inseguridad y el abandono que sufre el vecindario

Imagen de un derrumbe en la Calle Cava | IU-Verdes Lorca
Imagen de un derrumbe en la Calle Cava | IU-Verdes Lorca

Pese a las reiteradas promesas de los distintos gobiernos municipales y a la retórica grandilocuente sobre supuestos “planes”, “pactos” y “declaraciones de interés regional” para la recuperación del conjunto histórico-artístico de Lorca, la realidad, cuando se entra en el penúltimo año del actual mandato, es bien distinta. Así lo ha señalado el concejal de Izquierda Unida, Pedro Sosa, quien sostiene que la única actuación tangible, visible y verificable en el casco histórico es la que se está ejecutando en la calle Selgas con la construcción del nuevo Palacio de Justicia, una obra financiada con cargo a los Presupuestos Generales del Estado por el Gobierno de España y que contempla la conservación y recuperación de fachadas catalogadas de alto valor patrimonial.

Precisamente sobre la calle Selgas, Sosa ha recordado que IU exigió en su momento —y vuelve a exigir ahora— que se respete y reponga el adoquinado histórico que caracterizaba esta vía. Se trata de una calle que acumula más de tres décadas de abandono municipal y que era, prácticamente, la única del corazón histórico de la ciudad que aún conservaba, aunque en mal estado, un empedrado de adoquines de roca volcánica encajados en bordillos de sillería caliza. Un pavimento de tono verde oscuro que durante buena parte del siglo XX distinguió a las calles más céntricas y prestigiosas de Lorca y que, mientras en muchas ciudades históricas europeas y españolas ha sido recuperado, en Lorca ha sido sistemáticamente eliminado. IU plantea, además, la peatonalización del tramo comprendido entre el Arco del Ayuntamiento y la Casa del Pueblo, junto con la reposición íntegra de ese empedrado histórico.

El edil de izquierdas, Pedro Sosa, muestra un adoquín en pleno casco histórico de Lorca | Foto.- IU-Verdes

Más allá de esta actuación puntual, el edil de IU califica la política municipal en materia de casco histórico como “caótica, carente de criterio, irrespetuosa con la legalidad y profundamente ineficaz”. A su juicio, Lorca sigue proyectando una imagen deplorable, tanto para la ciudadanía como para quienes la visitan, debido al abandono de centenares de solares repartidos por todo el casco urbano. Una situación que, según Sosa, es consecuencia tanto de la crisis inmobiliaria como de los terremotos de 2011 —cuyos efectos siguen siendo visibles casi quince años después— y de decisiones políticas erróneas que trasladaron el ocio y la actividad económica a grandes superficies comerciales fuera del núcleo urbano.

A este escenario se suma, denuncia IU, la negativa del Ayuntamiento a aprobar una Ordenanza de Solares y a hacer cumplir la legislación urbanística y de protección del patrimonio histórico a los propietarios de inmuebles y solares abandonados, muchos de ellos en manos de entidades bancarias y de la SAREB. Una inacción que, subraya Sosa, implica una responsabilidad directa del propio Consistorio.

El portavoz de IU-Verdes ha querido centrar esta denuncia en la calle Cava, una de las vías más emblemáticas del casco histórico, tras el reciente derrumbe de un inmueble cuyo mal estado ya había sido advertido por su grupo hace más de cinco años. Para Sosa, esta calle representa de forma “paradigmática y dolorosa” el abandono institucional al que se ha sometido durante décadas al centro histórico de Lorca, con responsabilidades claras tanto en los gobiernos pasados como en el actual.

Sosa visitó recientemente la calle Cava para comprobar los efectos del derrumbe y conversar con los vecinos que aún residen en la zona. Vecinos que, según explica, “resisten como pueden” y denuncian que los problemas de insalubridad, falta de limpieza, riesgo de desprendimientos, inseguridad y deterioro de las viviendas colindantes no solo persisten, sino que se han agravado con el paso del tiempo. En una calle que en otros tiempos fue muy poblada, apenas permanecen hoy algo más de una decena de familias que, a juicio del edil, deberían ser objeto de una atención prioritaria por parte del Ayuntamiento y que, sin embargo, solo reciben silencio y abandono.

Por todo ello, IU reclama un cambio radical en la política municipal de recuperación del conjunto histórico y la definición clara de criterios de intervención, frente a la actual actuación “a salto de mata”. Entre esos criterios, Sosa enumera el cumplimiento estricto de la legalidad urbanística y patrimonial, una mayor inversión pública, la reversión social de las inversiones realizadas en propiedades privadas, la planificación y priorización de actuaciones según el valor histórico y el estado de los inmuebles, la intervención urgente en edificios con máximo nivel de protección, la creación de ejes prioritarios en calles estratégicas como Cava, Álamo y Selgas, y el refuerzo económico y humano de SUVILORSA para convertirla en el verdadero motor de la recuperación y revitalización del casco histórico de Lorca.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.