RPDC denuncia como “brutal violación” de la soberanía venezolana la agresión por parte de EE.UU

La Cancillería coreana afirma que el ataque de EE.UU. constituye una “flagrante violación de la Carta de la ONU y el derecho internacional”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC emitió una dura condena contra Estados Unidos por su operativo contra el país sudamericana
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la RPDC emitió una dura condena contra Estados Unidos por su operativo contra el país sudamericana

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea (RPDC) emitió este domingo una enérgica condena contra Estados Unidos por lo que calificó como una “brutal violación de la soberanía de Venezuela”, en medio de una escalada sin precedentes en las relaciones internacionales tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Según comunicó un portavoz del Ministerio, consultado por la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA): “estamos atentos a la gravedad de la actual situación venezolana, causada por la arbitrariedad de Estados Unidos, en relación con el aumento de la inestabilidad que se suma a la ya debilitada situación regional”. La declaración subraya que este incidente confirma, “una vez más, la naturaleza deshonesta y brutal de Estados Unidos, que la comunidad internacional ha presenciado con tanta frecuencia durante mucho tiempo”.

La RPDC denunció la operación estadounidense como “la forma más grave de atentado contra la soberanía” y una “flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional”, cuyos pilares incluyen el respeto a la soberanía, la no injerencia y la integridad territorial de los Estados. La Cancillería norcoreana instó a la comunidad internacional a reconocer la gravedad de la crisis y a “alzar la voz de debida protesta y denuncia contra la habitual violación por parte de Estados Unidos de la soberanía de otros países”.

Ante la gravedad de los hechos, la Misión de Somalia ante la ONU —país que preside el Consejo de Seguridad en enero— confirmó que el organismo celebrará una sesión este lunes 5 de enero para analizar la situación en Venezuela, lo que anticipa un intenso debate diplomático sobre el acto criminal e injerencista de la intervención estadounidense.

La situación en la región se agravó tras la confirmación hecha el sábado por el presidente estadounidense Donald Trump en su plataforma Truth Social, en la que afirmó que su gobierno realizó “un ataque a gran escala contra Venezuela”, y que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados y trasladados a Nueva York. Fuentes oficiales confirmaron que el mandatario venezolano pasó su primera noche recluido en el centro federal Metropolitan Detention Center de Brooklyn.

El operativo se enmarca en una ofensiva iniciada en agosto de 2025, cuando EE.UU desplegó una operación militar en el Caribe que incluyó un submarino nuclear, destructores, el portaaviones USS Gerald R. Ford y más de 4.000 soldados. Washington justificó esta movilización como una medida para “frenar el tráfico de drogas hacia su territorio”, pero Caracas rechazó la maniobra como una violación del derecho internacional.

En los meses posteriores, EE.UU. intensificó su presión con decenas de ataques contra supuestas “narcolanchas”, que dejaron más de 100 muertos, y en diciembre impuso un bloqueo naval a Venezuela. Previamente, EE.UU. había designado al llamado “cartel de Los Soles” como organización terrorista, señalando a Maduro como uno de sus líderes y ofreciendo una recompensa millonaria por su captura.

En Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió de forma interina la jefatura del Ejecutivo, en cumplimiento de una orden emitida por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.