Activistas desenmascaran explotación y destrucción ambiental en la feria Fruit Logistica de Berlín

Ecologistas en Acción y organizaciones civiles denuncian los impactos ambientales y sociales de la agricultura intensiva española en Murcia, Almería y Huelva, visibilizando explotación laboral, degradación de ecosistemas y falta de derechos de jornaleros migrantes frente al relato de sostenibilidad de la feria hortofrutícola.

Ecologistas en Acción, junto a organizaciones de la sociedad civil alemana, organizó del 4 al 6 de febrero jornadas de protesta contra la feria Fruit Logistica, uno de los principales encuentros internacionales del lobby hortofrutícola.

El jueves 5 de febrero, a partir de las 9:00 horas, una veintena de activistas se concentraron frente al recinto ferial para denunciar los impactos sociales y ambientales del modelo agroindustrial en los países productores. Al día siguiente, viernes 6 de febrero, se celebró un tribunal popular contra la agroindustria, en el que ecologistas, jornaleras, sindicalistas y activistas presentaron testimonios sobre los abusos del sistema agroindustrial.

Estas acciones forman parte de la campaña El Verdadero Precio de los Alimentos, con la que Ecologistas en Acción cuestiona el relato de sostenibilidad que Fruit Logistica proyecta desde hace décadas. «En los pabellones de la feria se exhibe una imagen de agricultura sostenible que no se corresponde con la realidad que viven los territorios productores», denuncian desde la organización.

Entre los participantes estuvieron activistas de Murcia y Almería. Durante la movilización del jueves, Pedro Luengo, de Ecologistas en Acción Región Murciana, señaló: «España es el primer país exportador de frutas y hortalizas y destina alrededor del 29% de sus ventas a Alemania. Murcia sufre especialmente los impactos de este modelo, que está llevando al Mar Menor al borde del colapso ecológico».

Ecologistas en Acción alerta de que la agricultura intensiva tiene un impacto devastador tanto ambiental como social: degrada ecosistemas, sobreexplota recursos hídricos y se sostiene sobre la vulneración sistemática de derechos humanos y laborales. «Nuestro sistema alimentario se apoya en las espaldas de jornaleros y jornaleras, mayoritariamente migrantes, sin cuya mano de obra no sería posible la producción agrícola en España», subrayan.

En el Tribunal Popular se recogieron múltiples testimonios que documentaron los efectos de la agroindustria sobre la naturaleza y las personas. Sara Facchinelli, de Ecologistas en Acción Almería, denunció: «En humedales y mares, los contaminantes de la agroindustria dañan a miles de especies, mientras que en Almería la población más periférica sufre cortes de agua en periodos de sequía».

Jennifer Cárdenas Tovar, de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, describió las condiciones de vida y laborales inhumanas de miles de trabajadores y trabajadoras del sector, en su mayoría migrantes: «Viven en asentamientos chabolistas, sin agua, sin luz y sin acceso a servicios básicos, además de soportar explotación laboral».

Pedro Luengo alertó sobre la presión del sector agroindustrial y, en ocasiones, de algunas administraciones, para silenciar a quienes denuncian sus impactos. «Se difunden bulos y falsas noticias para eludir responsabilidades y aprobar soluciones que benefician a las empresas. Incluso se intenta modificar la normativa a la baja. Esto no es casual: es una estrategia para proteger intereses económicos a toda costa».

El caso de Murcia, Almería y Huelva

En Fruit Logistica participaron numerosos productores españoles, incluidos grandes grupos de Murcia, Almería y Huelva, provincias clave para la exportación hortofrutícola.

  • En Murcia, décadas de agricultura intensiva han provocado la degradación del Mar Menor, con episodios recurrentes de eutrofización, mortandad de fauna y múltiples procedimientos judiciales por prácticas agrícolas ilegales.
  • En Almería, más de 32.000 hectáreas de invernaderos generan 150.000 toneladas de residuos plásticos al año, de los cuales unas 30.000 toneladas se vierten ilegalmente en el medio rural. Además, el déficit hídrico anual alcanza los 170 hm³ y la calidad del agua presenta niveles de fósforo hasta 700 microgramos por litro, muy por encima de los límites legales.
  • En Huelva, la agricultura intensiva de frutos rojos está secando los acuíferos de Doñana, poniendo en riesgo este espacio protegido, lo que llevó a que España fuera condenada por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por sobreexplotación de aguas subterráneas y deterioro de hábitats.

Las jornadas concluyeron con un veredicto colectivo contra el modelo agroindustrial representado por Fruit Logistica. Elena Alter, portavoz de Ecologistas en Acción y coordinadora de la campaña, afirmó: «Estas jornadas han visibilizado los impactos reales del modelo agroindustrial y reforzado una amplia alianza social en defensa de los derechos de la naturaleza y de las personas».

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.