martes, septiembre 29, 2026
martes, septiembre 29, 2026
spot_img
Inicio Crisis Habitacional Miles de personas toman de nuevo las calles de Murcia por el...

Miles de personas toman de nuevo las calles de Murcia por el derecho a la vivienda y exigen la aprobación del «Decreto Maricarmen»

El Sindicato de Vivienda de Murcia y la PAH congregaron anoche a una multitud frente a la Delegación del Gobierno y en la plaza de la Glorieta, donde la movilización culminó con una cena popular y una acampada reivindicativa para exigir medidas contra los desahucios y la especulación inmobiliaria.

Murcia volvió a convertirse este lunes 28 de septiembre en escenario de una movilización masiva por el derecho a la vivienda. Varios miles de personas, convocadas por el Sindicato de Vivienda de Murcia y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), ocuparon las calles de la ciudad para denunciar la emergencia habitacional y reclamar la aprobación íntegra del denominado decreto Maricarmen, en solidaridad con la vecina madrileña de 87 años desahuciada de la vivienda en la que había residido durante décadas.

Bajo el lema de defender el derecho a una vivienda digna «por Maricarmen y todas las Maricarmen del Estado», la protesta arrancó a las 20:00 horas frente a la Delegación del Gobierno. Allí, las organizaciones convocantes dieron lectura a un manifiesto que señaló a los rentistas, los grandes propietarios y las administraciones públicas como responsables de una crisis que expulsa a miles de personas de sus hogares.

La movilización continuó a las 21:00 horas en la plaza de la Glorieta, donde se celebró una cena colectiva y se improvisaron varios conciertos. La jornada concluyó con el levantamiento de una acampada reivindicativa en la propia plaza. Decenas de activistas decidieron permanecer en el lugar y anunciaron su voluntad de no abandonarlo hasta que el decreto Maricarmen salga adelante.

Canal oficial

Diario La Protesta — Telegram

Noticias al instante, sin censura ni algoritmos.

«No faltan casas, sobran rentistas»

El manifiesto leído frente a la Delegación del Gobierno puso el foco en las consecuencias sociales de un mercado inmobiliario que, según denunciaron las organizaciones, convierte una necesidad básica en una fuente de enriquecimiento privado a costa de las condiciones de vida de la mayoría social.

La protesta se desarrolló en solidaridad con la lucha de Maricarmen en Madrid y con las personas que se enfrentan a desahucios, subidas de alquiler y dificultades para acceder a una vivienda. Las convocantes también recordaron a Olga, fallecida por suicidio a principios de septiembre tras ser desahuciada por un fondo de inversión, y a las miles de personas que pierden su hogar cada año.

«No faltan casas, sobran rentistas», proclamaron durante la lectura del manifiesto, en el que denunciaron la expansión de los fondos de inversión, la conversión de viviendas en alojamientos turísticos y el uso de contratos de temporada y alquileres por habitaciones para eludir las garantías del alquiler habitual.

Las organizaciones señalaron asimismo la proliferación de infraviviendas y bajos comerciales transformados en alojamientos sin condiciones dignas de habitabilidad, así como las prácticas de empresas de desocupación y las presiones que sufren las personas inquilinas.

Contra la inacción de los gobiernos

El movimiento por la vivienda dirigió sus críticas tanto al Gobierno central como al Ejecutivo regional de Fernando López Miras, al que reprochó su negativa a declarar zonas de mercado residencial tensionado y la falta de medidas eficaces para frenar los precios y garantizar alternativas habitacionales.

El manifiesto también denunció la suspensión de las ayudas al alquiler para jóvenes de la Región de Murcia y los retrasos en el abono de las correspondientes a 2024, según expusieron las organizaciones convocantes.

En el ámbito estatal, las críticas se centraron en la falta de medidas estructurales para impedir los desahucios y en la responsabilidad de las fuerzas políticas que bloquearon la continuidad de la moratoria antidesahucios. Las convocantes reclamaron al PSOE y a Sumar que respalden el decreto Maricarmen en su totalidad y reprocharon al Gobierno que no haya garantizado una protección efectiva frente a la pérdida de vivienda.

La movilización también denunció el carácter racista de buena parte de las barreras de acceso a la vivienda. Las organizaciones señalaron la discriminación que sufren las personas migrantes, negras, gitanas y racializadas por parte de propietarios e inmobiliarias, así como su mayor exposición a condiciones habitacionales precarias y a situaciones de exclusión residencial.

Las reivindicaciones del movimiento por la vivienda

El manifiesto recogió cuatro exigencias centrales para hacer frente a la emergencia habitacional:

– Ningún desahucio sin alternativa habitacional digna, con intervención de las administraciones públicas antes de que se produzca el lanzamiento.

– Congelación de los alquileres vigentes, como medida para frenar el encarecimiento de la vivienda.

– Reforma de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para acabar con el fraude en los contratos de temporada y de habitaciones.

– Renovación automática de los contratos de alquiler, con el objetivo de garantizar la continuidad de los hogares y evitar expulsiones sin causa justificada.

A estas demandas se sumaron la derogación de la ley mordaza y el fin de la represión contra quienes participan en movilizaciones sociales.Una acampada para mantener la presión

La jornada terminó con una nueva muestra de autoorganización del movimiento por la vivienda. Tras la concentración, la cena popular y los conciertos improvisados, decenas de activistas decidieron levantar una acampada en la plaza de la Glorieta para mantener la movilización y exigir respuestas a las administraciones.

La protesta de Murcia se sumó así a las jornadas de lucha desarrolladas en Madrid en defensa de Maricarmen y a las reivindicaciones de un movimiento que exige cambios estructurales en las políticas de vivienda.«¡Autoorganización y lucha sindical!» y «¡Rentistas culpables, gobiernos responsables!» fueron algunas de las consignas con las que concluyó el manifiesto, que llamó a mantener la organización colectiva frente a los intereses económicos que convierten la vivienda en un negocio.

Con la acampada en marcha, el movimiento por la vivienda mantiene la presión para que las instituciones adopten medidas que impidan los desahucios sin alternativa, protejan a las personas inquilinas y garanticen el acceso a una vivienda digna.

Artículo anteriorEl Metal de la Región de Murcia sale a la calle en Cartagena para exigir un convenio digno y responsabiliza a FREMM del bloqueo de la negociación
Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.