Al menos 24 periodistas, camarógrafos y productores que trabajaban para Al Jazeera en la Franja de Gaza han denunciado el despido repentino de la plantilla por parte de la cadena catarí, después de que la dirección les hubiera trasladado previamente garantías de estabilidad laboral y continuidad profesional. La decisión, adelantada por el medio Gaza24Live y confirmada por numerosos testimonios públicos de los afectados, ha provocado una ola de indignación entre profesionales de la información y organizaciones periodísticas palestinas.
Según los periodistas despedidos, la empresa rescindió sus contratos sin previo aviso, sin abonar las indemnizaciones correspondientes y comunicando que cualquier futura colaboración se realizaría a través de una empresa privada, bajo un régimen de trabajo por pieza o como autónomos, sin contrato fijo, cobertura social ni garantías laborales.
Los afectados aseguran que el director de la cadena, Asef Hamidi, les había trasladado anteriormente, mediante un correo electrónico, el compromiso de que Al Jazeera no los abandonaría y que seguirían formando parte de la red con nuevas oportunidades profesionales. Sin embargo, denuncian que esas promesas nunca se materializaron.
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La decisión afecta a corresponsales, operadores de cámara y productores que cubrieron durante meses la ofensiva israelí sobre Gaza, trabajando en algunas de las zonas más peligrosas del mundo para ejercer el periodismo. Muchos de ellos soportaron bombardeos constantes, resultaron heridos, perdieron sus viviendas o vieron morir a familiares y compañeros mientras continuaban informando sobre el terreno.
Entre los despedidos se encuentran los periodistas Mohammed Shaheen y Mohammed al-Sharif, así como el camarógrafo y productor Mahmoud Shalha, uno de los supervivientes del ataque contra el equipo de Al Jazeera junto al hospital Al-Shifa, en el que murieron varios de sus compañeros.
En un mensaje publicado en la red social X, Shalha relató que una llamada telefónica de apenas quince segundos bastó para comunicarle su despido. «Este trabajo no era solo un empleo, sino mi única fuente de sustento y una misión en la que creía: continuar llevando la verdad que nuestros compañeros escribieron con su sangre», escribió. El periodista denunció además que no recibió explicación alguna, ni agradecimiento, ni el pago de sus derechos laborales.
Por su parte, Mohammed Shaheen recordó que el equipo permaneció informando pese a perder familiares, hogares y compañeros de profesión. «Elegimos esta institución para mostrar al mundo el sufrimiento de Gaza. Nuestros seres queridos fueron asesinados uno tras otro y seguimos trabajando. Hoy este camino termina de una forma inesperada», expresó.

El Sindicato de Periodistas Palestinos ha rechazado públicamente la medida y ha reclamado a Al Jazeera que reconsidere la decisión, recordando que estos profesionales desempeñaron su labor en condiciones extremas y bajo un riesgo permanente para sus vidas.
Los periodistas despedidos también han solicitado la intervención de organizaciones internacionales de defensa de la libertad de prensa y de los derechos laborales para revisar el proceso, garantizar el respeto a sus derechos y evitar que sean obligados a aceptar condiciones de trabajo precarias tras años de cobertura en primera línea de guerra.
Asimismo, algunos de los afectados han expresado dudas sobre un posible conflicto de intereses relacionado con la empresa privada a la que habrían sido derivados para futuras colaboraciones, por lo que reclaman una investigación independiente que aclare las circunstancias de la decisión.
Hasta el momento, Al Jazeera no ha hecho pública una respuesta detallada a las denuncias formuladas por los trabajadores afectados.
















