El 25 de marzo de 1936 marcó un hito en la historia social revolucionaria de Extremadura, cuando más de 60.000 yunteros, braceros, braceras y jornaleros se levantaron en 271 pueblos de la región para ocupar 3.000 fincas y casi 250.000 hectáreas, en un acto coordinado de lucha por la tierra. La revuelta, una de las mayores de España, sorprendió a las autoridades republicanas y sembró el pánico entre los terratenientes y las clases dominantes.
Sin embargo, la memoria de este levantamiento ha sido sistemáticamente silenciada por la historiografía oficial. Tras la represión franquista, miles de personas fueron asesinadas, violadas y torturadas, entre ellas las víctimas de la masacre de Badajoz, donde cerca de 4.000 personas fueron ejecutadas en la plaza de toros por orden del general Yagüe, conocido como “el carnicero de Badajoz”.
En este sentido, la coalición de izquierdas Unidas Por Extremadura ha advertido con el cumplimiento de estos 90 años de uno de los hechos más destacados de la historia de la región y que, sin embargo, sigue siendo silenciado por la versión oficial. Señalan que no se puede permitir que se robe la memoria de Extremadura, y enfatizan la importancia de recordar la lucha campesina y sus reivindicaciones históricas.
La revuelta de Extremadura continúa siendo un símbolo de resistencia revolucionaria y reivindicación social, recordando que la tierra debe pertenecer a quienes la trabajan y que la justicia histórica no puede seguir siendo negada.
















