
“Caja Rural apoya el maltrato animal” o “ahí dentro se premia el sufrimiento” fueron algunas de las consignas que pudieron escucharse este pasado viernes 20 de marzo durante la protesta organizada por Asturies antitaurina.
Colocados estratégicamente frente a la sede de Caja Gijón, en cuyo interior tenía lugar la última de las ponencias del ciclo “cultural” taurino organizado por la Peña Astur, los antitaurinos mostraron su rechazo a que una práctica que tortura y maltrata animales hasta la muerte reciba premios y apoyo institucional.
“Nos alegra haber comprobado in situ que la ponencia no ha tenido mucho éxito, dado el número de asistentes que vimos entrar por la puerta del Salón de Actos de la Caja Rural”, explica la portavoz de la asociación, Susana López.




Desde Asturies antitaurina señalan que entre los asistentes a la charla se encontraba el presidente de la Asociación de Activistas Taurófilos de Asturias (Astas), Fernando Fernández Guerra, quien se presentó en las listas electorales de VOX al ayuntamiento de Gijón y en la manifestación antitaurina de agosto de 2023 pronunció frases que pusieron en tela de juicio su capacidad mental. “Los toros no sufren como una violada por cuestiones de honor, de dignidad. Solamente conocen el daño físico y ese daño físico no ha sido jamás demostrado en términos científicos. La sangre no es síntoma de dolor, de un dolor definitivo, a veces sangramos por la nariz y causa mucho menos dolor que una fractura de húmero que no tiene sangre”, aseguró Fernández Guerra.
“No todo vale en nombre de la cultura”, afirma la presidenta de la asociación, Medea López, que entiende que Caja Rural de Gijón fomenta las iniciativas culturales en la ciudad pero considera que debería quedarse al margen de aquellas que son violentas y promueven el maltrato animal y que, además,generan un fuerte rechazo social, como la tauromaquia. “No olvidamos que todos los años podemos ver a esta entidad bancaria promocionando los carteles de la feria taurina. Por eso, este viernes, nos plantamos allí. Para que entiendan que la tortura no es cultura”, indica.















