La República Islámica de Irán confirmó este sábado el asesinato del líder supremo ayatolá Ali Jamenei tras una ofensiva militar conjunta de los Estados Unidos de América y el Estado de Israel que abrió un nuevo capítulo bélico en la región. Según medios oficiales iraníes, Khamenei murió en su oficina en Teherán junto a su hija, su yerno y su nieto en los ataques que han causado más de 200 muertos y cientos de heridos en todo el país.
La operación militar, según informaciones recogidas por diversas agencias internacionales, incluyó bombardeos sobre instalaciones estratégicas y urbanas que han dejado un saldo devastador entre la población civil. El anuncio oficial del asesinato ha sido calificado por Teherán como un acto de “agresión imperialista” que no quedará sin respuesta.
Contraofensiva iraní: misiles y drones sobre Israel y bases imperialistas en el Golfo
Tras el asesinato de su máximo líder, Irán lanzó una contraofensiva que ha ampliado el conflicto más allá de sus fronteras. En respuesta a lo que el gobierno persa describe como una violación absoluta de su soberanía, la Guardia Revolucionaria inició la llamada “Operación Verdadera Promesa 4”, dirigiendo misiles y drones contra objetivos militares estadounidenses y sionistas en la región.
Los ataques, reportados en varios puntos del Golfo Pérsico, alcanzaron bases estadounidenses en Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, consideradas piezas clave de la infraestructura militar occidental en la región. Otras fuentes indican que instalaciones en Jordania también fueron blanco de las ofensivas, en lo que Irán afirma es una acción legítima de defensa ante el ataque inicial de Washington y Tel Aviv.
Paralelamente, decenas de misiles fueron lanzados hacia Israel, donde sistemas antimisiles y defensas aéreas respondieron durante largos periodos de intercambio de fuego. Las alarmas resonaron en múltiples ciudades mientras autoridades advertían a la población civil que buscara refugio ante la posibilidad de impactos directos.
En varios de estos países del Golfo se reportaron incendios, interrupciones del tráfico aéreo y alertas a la población civil, incluidos incidentes en zonas urbanas de Dubái y Abu Dhabi, donde fragmentos de misiles o restos de intercambios defensivos causaron pánico generalizado e incluso un fallecimiento en los Emiratos Árabes Unidos.
Reacciones en Irán: duelo, resistencia y llamados a la unidad
En territorio iraní, la noticia de la muerte de Khamenei sacudió al país entero. Miles de personas se congregaron en las calles de Teherán, Mashhad, Isfahán y otras ciudades importantes para expresar su dolor y, simultáneamente, su rechazo a la ofensiva extranjera. Las concentraciones combinaron muestras de duelo con consignas de resistencia contra lo que la población y las autoridades califican como una “agresión imperialista”.
El gobierno iraní declaró un período de luto nacional que incluye varias semanas de conmemoraciones oficiales, mientras la dirección política y religiosa pide unidad y fortaleza frente a la escalada militar que ha puesto a toda la región en máxima tensión.
Indignación global: protestas contra el intervencionismo
La respuesta popular a nivel mundial ha sido inmediata y diversa:
- En el sur de Asia, miles de personas en Kargil (India) salieron a las calles para rendir homenaje a Khamenei y denunciar la injerencia militar occidental en los asuntos de Medio Oriente.
- En Karachi (Pakistán), la indignación se tradujo en una protesta masiva que terminó con el asalto al consulado de Estados Unidos, donde al menos nueve manifestantes murieron tras la intervención de las fuerzas de seguridad en defensa de la sede diplomática.
- En Bagdad (Irak), miles de personas se congregaron cerca de la “Zona Verde” y se enfrentaron a gases lacrimógenos mientras trataban de acercarse a la embajada estadounidense, en una manifestación que expresa el descontento popular hacia la presencia militar extranjera en la región.
- En Londres, comunidades de desertores iraníes, junto a aliados civiles y activistas sionistas, celebraron la caída del líder supremo y expresaron su rechazo al intervencionismo occidental con música, banderas y concentraciones multitudinarias.
Estas movilizaciones reflejan una solidaridad profundamente extendida y un rechazo al uso de la fuerza como herramienta de política exterior, así como la emergencia de un movimiento de protesta que trasciende fronteras y convoca a sectores diversos frente a la lógica dominada por el poder militar y las alianzas estratégicas entre potencias.
Un conflicto que expone la violencia del intervencionismo
El asesinato de Ali Khamenei y la posterior escalada bélica desenmascaran con crudeza la dinámica del poder imperial: recurrir a la violencia, delegitimar la soberanía nacional y glosar la intervención como “seguridad” o “defensa” mientras se sacrifican vidas civiles en nombre de intereses estratégicos.
Mientras los líderes de algunos países occidentales insisten en justificar sus ataques, las voces de millones de personas en todo el mundo —desde Irán hasta Asia, Europa y Medio Oriente— se levantan para rechazar esta lógica destructiva y exigir respeto por la autodeterminación de los pueblos. La movilización internacional no solo es una respuesta al asesinato de un líder político, sino también una afirmación colectiva de que ningún régimen extranjero tiene el derecho de dictar el destino de otros pueblos mediante la fuerza.
















