Trump admite la participación estadounidense en el ataque imperialista contra Irán y llama a derrocar su gobierno: “La hora de su libertad ha llegado”

El presidente estadounidense confirmó la participación directa de Washington en operaciones militares conjuntas con Israel y amenazó a la población iraní con muertes y bombardeos mientras promueve un golpe interno.

El presidente estadounidense, Donald Trump | Europa Press
El presidente estadounidense, Donald Trump | Europa Press

El presidente de Estados Unidos confirma la participación directa de Washington en operaciones conjuntas con Israel, amenaza con El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció en un discurso televisado que su país inició “operaciones de combate mayores en Irán”, justificando la agresión como una defensa del pueblo estadounidense frente a lo que calificó de “amenazas eminentes” del régimen iraní. Trump calificó al gobierno de Irán de “vicioso, terrible” y lo responsabilizó de ataques pasados contra militares y ciudadanos estadounidenses, incluyendo el bombardeo de Marines en Beirut, el ataque al USS Cole y los ataques de Hamas el 7 de octubre.

El mandatario no escatimó en amenazas directas a la población civil iraní, “La hora de su libertad ha llegado. Manténganse resguardados. Bombas caerán por todas partes. Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno”, instando a los iraníes a deponer a sus autoridades bajo la protección estadounidense. Además, advirtió que, pese a los esfuerzos de protección de sus tropas, “podrían haber bajas estadounidenses, pero eso siempre sucede en la guerra”, justificando así la violencia y la muerte de ambos bandos.

Trump también enfatizó que el ataque busca impedir que Irán obtenga armas nucleares, “No pueden tener armas nucleares. Vamos a destruir sus misiles, su marina y su industria de misiles. Será totalmente aniquilado”, mientras afirma que su operación busca garantizar que los grupos armados financiados por Teherán “ya no puedan desestabilizar la región ni atacar nuestras fuerzas”.

Con sus propias palabras, Trump convierte la agresión militar en una herramienta de imposición de voluntad sobre un Estado soberano y sus ciudadanos, promoviendo el derrocamiento del gobierno iraní y presentando la intervención como un acto “noble” y necesario para la seguridad de Estados Unidos, aunque ello implique bombardeos y posibles muertes entre la población civil y los militares iraníes.

Organismos internacionales y gobiernos de distintos continentes han expresado alarma ante la escalada. El Secretario General de Naciones Unidas alertó sobre las “consecuencias devastadoras” de la operación y pidió retomar la vía diplomática. China y Pakistán calificaron la ofensiva como violación de la soberanía y del derecho internacional, mientras Qatar, Irak y Egipto alertaron sobre los graves riesgos de desestabilización regional.

Esta operación reafirma un patrón histórico de agresión estadounidense en Oriente Medio: incrementa la tensión, amenaza la vida de civiles y militares, e impulsa la injerencia directa en la soberanía de Irán, consolidando la política imperialista que, bajo pretextos de seguridad o lucha contra el terrorismo, legitima ataques militares devastadores sobre países soberanos.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.