México condena intervención militar de EE. UU. en Venezuela por violar Carta de la ONU

El gobierno mexicano califica las acciones militares estadounidenses como una clara violación del artículo 2 de la Carta de la ONU y reafirma que América Latina es una zona de paz donde debe primar el diálogo.

La condena mexicana se suma a una creciente ola de pronunciamientos internacionales contra la agresión militar estadounidense | Foto: EFE
La condena mexicana se suma a una creciente ola de pronunciamientos internacionales contra la agresión militar estadounidense | Foto: EFE

La Secretaría de Relaciones Exteriores de México emitió este sábado un contundente comunicado condenando las acciones militares unilaterales ejecutadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos contra objetivos en territorio de la República Bolivariana de Venezuela, operaciones que representan una flagrante violación del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas.

El gobierno mexicano rechazó enérgicamente la intervención armada y, sustentado en sus principios de política exterior y su histórica vocación pacifista, realizó un llamado urgente al respeto del derecho internacional y a cesar de inmediato cualquier acto de agresión contra el gobierno y pueblo venezolanos.

La condena de México subraya que América Latina y el Caribe constituye una zona de paz, construcción fundamentada en el respeto mutuo, la solución pacífica de controversias y la proscripción del uso y amenaza de la fuerza. Cualquier acción militar en la región, advierte el comunicado oficial, pone en grave riesgo la estabilidad regional.

Diálogo como única vía legítima

La Cancillería mexicana reiteró enfáticamente que el diálogo y la negociación representan las únicas vías legítimas y eficaces para resolver diferencias existentes. En consonancia, México reafirmó su disposición a apoyar cualquier esfuerzo de facilitación del diálogomediación o acompañamiento que contribuya a preservar la paz regional y evitar una confrontación de mayores proporciones.

El pronunciamiento mexicano insta también a la Organización de las Naciones Unidas a actuar inmediatamente para contribuir a la desescalada de tensiones, facilitar el diálogo y generar condiciones que permitan una solución pacífica, sostenible y conforme al derecho internacional.

La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de la Embajada de México en Venezuela, anunció que se mantendrá en permanente comunicación con las personas mexicanas residentes en territorio venezolano para asistirles de cualquier forma necesaria. Las autoridades recomendaron a los connacionales permanecer atentos a la información que se genere en las próximas horas y comunicarse a los teléfonos y canales de emergencia habilitados por la representación diplomática.

La condena mexicana se suma a una creciente ola de pronunciamientos internacionales contra la agresión militar estadounidense. La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales En Defensa de la Humanidad (REDH) calificó el ataque como «un crimen contra la paz» y una amenaza existencial para la soberanía de todos los pueblos, mientras que desde Estados Unidos, la organización Answer Coalition denunció que la guerra «no tiene que ver con el tráfico de drogas ni con la democracia, sino con robar el petróleo de Venezuela y dominar América Latina«.

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció la agresión militar que afectó la capital y los estados AraguaMiranda y La Guaira, causando la muerte de civiles. La alta funcionaria exigió al gobierno de Donald Trump prueba de vida inmediata del presidente Nicolás Maduro y la primera combatiente Cilia Flores, cuyo paradero se desconoce tras los eventos.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.