CGT denuncia la agresión de EE. UU. contra Venezuela: un ataque imperialista que amenaza a todo el continente

Las anarcosindicalistas señalan que los bombardeos y captura del presidente venezolano evidencian una ofensiva premeditada por el control político y económico de América Latina

Fotografía de Caracas | CGT
Fotografía de Caracas | CGT

El Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT ha condenado hoy con firmeza los recientes bombardeos en Venezuela y la captura del presidente del país por el ejército estadounidense, bajo órdenes de Donald Trump. La organización sindical califica estos hechos como una violación clara del derecho internacional y de las normas de la ONU.

Según la CGT, los ataques ya han dejado víctimas mortales y heridos. “No nos engañen: esto no es una operación antidroga. Es un ataque organizado para hacerse con el control de la mayor reserva mundial de petróleo y consolidar la hegemonía política y económica sobre todo el cono sur de América”, señala el comunicado.

Las anarcosindicalistas alertan de que Venezuela no es un caso aislado: “Detrás vienen otros países en la lista negra de EE. UU. y del imperialismo yanky. Se trata de adueñarse de recursos y de los destinos de todo un continente en su pugna con China por el control económico mundial”.

CGT anuncia su apoyo a todas las movilizaciones de condena a estos ataques y de solidaridad con el pueblo venezolano, y subraya que cuestionar la democracia en Venezuela no da ninguna excusa a la agresión militar estadounidense.

“¡No a la guerra, no a ninguna guerra, en ningún lugar del mundo! ¡Fuera el imperialismo yanky de América Latina!”, concluye el comunicado.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.