
El Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) y la Juventud Comunista de los Pueblos de España (JCPE) han expresado su apoyo a la huelga indefinida del metal de la Región de Murcia y su solidaridad con los trabajadores detenidos durante las movilizaciones en Cartagena. En un comunicado difundido por el PCPE de la Región de Murcia el pasado 28 de octubre, ambas organizaciones llaman al conjunto de la clase trabajadora y al pueblo a respaldar un conflicto que consideran una expresión de organización y lucha obrera frente a la patronal.
La huelga, convocada por UGT, CCOO y USO, comenzó el pasado 27 de octubre después de meses de negociaciones sin acuerdo para renovar el convenio colectivo del sector. El conflicto afecta a más de 35.000 trabajadores de unas 8.000 empresas y tiene especial incidencia en la industria auxiliar de Cartagena, el Valle de Escombreras y otros complejos industriales de la Región.
El bloqueo de la negociación por parte de la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM) ha terminado desembocando en una convocatoria de huelga indefinida, respaldada por los representantes sindicales en asamblea. Entre las principales discrepancias figuran los incrementos salariales, las cláusulas de compensación y absorción, la jornada laboral y diferentes mejoras sociales y laborales.
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El PCPE considera que las reivindicaciones de la plantilla son más que justificadas en un sector que genera importantes beneficios empresariales desmesurados, mientras sus trabajadores soportan el encarecimiento de la vida, la precariedad y los riesgos propios de una actividad industrial especialmente expuesta a accidentes laborales y enfermedades profesionales.
En este sentido, la organización denuncia que «la patronal se queda con los beneficios que generamos, mientras que la clase obrera ponemos nuestra salud y nuestra vida».
Una huelga indefinida respaldada por las asambleas obreras
La decisión de acudir a la huelga indefinida llegó después de que las negociaciones del convenio se prolongaran durante meses sin resolver las principales diferencias entre sindicatos y patronal. El pasado 16 de octubre, una asamblea de delegados respaldó mayoritariamente esta modalidad de protesta, con 130 votos favorables a la huelga indefinida frente a 22 partidarios de una convocatoria de cinco días.
La falta de acuerdo se hizo especialmente evidente después de que la propuesta de convenio presentada en julio no consiguiera el respaldo de la asamblea de CCOO. La votación terminó con un 50,85 % de votos en contra y un 49,15 % a favor, evidenciando las diferencias existentes sobre las condiciones planteadas.
Con el inicio de la huelga, los piquetes se desplegaron en los principales accesos a las instalaciones industriales de Cartagena, el Valle de Escombreras y otros polígonos de la Región. Las movilizaciones han dificultado la entrada a distintas factorías y han afectado a la actividad de empresas auxiliares y grandes instalaciones industriales.
Durante la primera jornada se registraron importantes movilizaciones en los accesos al Valle de Escombreras, donde se produjeron enfrentamientos con las fuerzas policiales y se levantaron barricadas.
La segunda jornada estuvo marcada por nuevos bloqueos y actuaciones policiales, mientras que el jueves 29 los trabajadores se movilizaron hasta los juzgados de Cartagena para acompañar a los compañeros detenidos.
Las diferencias entre las cifras de seguimiento ofrecidas por sindicatos y patronal han sido importantes desde el comienzo del conflicto. Mientras las organizaciones sindicales han situado el seguimiento en porcentajes muy elevados en los principales núcleos industriales, la FREMM ha ofrecido estimaciones considerablemente inferiores.
Las negociaciones tampoco han conseguido desbloquear el convenio. La reunión celebrada el miércoles 28 de octubre en la Oficina de Mediación y Arbitraje Laboral (OMAL) terminó sin acuerdo, debido a que la patronal trasladó una nueva propuesta que contemplaba un supuesto incremento salarial acumulado del 16,75 % en cinco años, además de otras mejoras, pero que luego realmente serían reabsorbidas, según denuncian los representantes de los y las trabajadoras. Las discrepancias sobre aspectos fundamentales del convenio han mantenido las posiciones enfrentadas y la huelga continúa este viernes.
El PCPE destaca precisamente el carácter colectivo de la movilización y reivindica el protagonismo de las asambleas en la toma de decisiones. La organización saluda «el carácter asambleario de esta lucha obrera», al considerar que constituye un espacio para «la toma de decisiones de forma colectiva y de manera unitaria».
Asimismo, el comunicado pone en valor el trabajo de los piquetes y su capacidad para paralizar la actividad productiva. Según sostiene la formación, su organización «está siendo un ejemplo de cómo se afronta una huelga», con capacidad para afectar a «toda la actividad del Valle de Escombreras, de la Cartagena industrial, así como de diversas zonas industriales y polígonos en otros puntos de la Región de Murcia».
El PCPE condena la represión y exige solidaridad con los trabajadores detenidos
La actuación policial contra los piquetes y las detenciones producidas durante las primeras jornadas constituyen otro de los principales motivos de denuncia del comunicado. El PCPE condena las intervenciones de la Policía Nacional y la Guardia Civil y denuncia el empleo de porras, pelotas de goma y gases lacrimógenos contra los trabajadores movilizados.
La organización expresa su solidaridad con los trabajadores detenidos desde el comienzo de la huelga y considera que estas actuaciones suponen un ataque al movimiento obrero y al ejercicio del derecho de huelga.
En su denuncia, el PCPE responsabiliza políticamente tanto al Gobierno regional de Fernando López Miras como a la Delegación del Gobierno, dirigida por el Secretario General del Partido Socialista de la Región de Murcia (PSRM-PSOE) Francisco Lucas Ayala, por el despliegue policial durante las movilizaciones. La formación leninista sostiene que las instituciones están utilizando la fuerza para proteger los intereses empresariales frente a las reivindicaciones de los trabajadores.
En este sentido, el comunicado afirma que «el gobierno de López Miras, en coordinación con la Delegación del Gobierno de la coalición PSOE/Sumar, manda reprimir a los trabajadores del metal en defensa de los intereses de la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (FREMM)».

La organización también establece un paralelismo con otros conflictos laborales y sociales en los que considera que se ha recurrido a la represión frente a las movilizaciones populares. «Como se hizo con el profesorado de Madrid en huelga o con la juventud que lucha por una vivienda digna, no duda en usar la violencia contra la clase obrera», denuncia el PCPE.
Frente a estas actuaciones, la formación reivindica la legitimidad de los piquetes como instrumentos de organización y presión colectiva y reclama que la respuesta al conflicto no sea policial, sino el reconocimiento de las reivindicaciones de la plantilla y la apertura de una negociación que permita alcanzar un convenio digno.
«Si todo lo producimos, todo lo debemos decidir»
El PCPE enmarca el conflicto del metal en una crítica más amplia al sistema capitalista y a las condiciones de explotación que soporta la clase trabajadora. Para la organización, el bloqueo patronal del convenio no constituye un episodio aislado, sino que responde a una dinámica de presión sobre los salarios y las condiciones laborales para preservar los beneficios empresariales.
Así lo expresa el comunicado al afirmar que «la sobreexplotación de la patronal del metal contra la clase obrera es parte de la necesidad del sistema capitalista en crisis de remontar sus ganancias con más explotación y pobreza contra el conjunto de la clase obrera».

La formación también vincula esta dinámica con las guerras imperialistas y las políticas de rearme, que considera parte de las contradicciones del sistema económico actual. Frente a este modelo, reivindica que quienes generan la riqueza deben tener capacidad para decidir sobre ella y sobre las condiciones en las que se desarrolla la actividad productiva.
«La clase obrera es quien realmente produce la riqueza», sostiene el PCPE, que resume su planteamiento político en una consigna: «Si todo lo producimos, todo lo debemos decidir».
El comunicado concluye con un llamamiento a extender la solidaridad entre los distintos sectores de la clase trabajadora, respaldar a los trabajadores detenidos y mantener la movilización hasta conseguir las reivindicaciones planteadas.
Bajo el lema «Contra la represión del Estado burgués y la explotación patronal: unidad y lucha obrera», el PCPE y la JCPE llaman a reforzar el apoyo a una huelga que consideran un ejemplo de organización colectiva frente a los intereses empresariales.
La formación cierra su declaración con un mensaje dirigido directamente a los trabajadores del sector: «¡Viva la lucha de la clase obrera! ¡Viva la huelga del metal! ¡Si todo lo producimos, todo lo decidimos! ¡Todo el poder a la asamblea de obreros y obreras del metal!».















