
El Sindicato de Vivienda de Murcia ha constituido este miércoles por la tarde el Comité Popular de Huelga del municipio en la plaza de la Merced, con el objetivo de extender la organización desde los barrios y preparar la movilización convocada para el próximo 11 de noviembre. La iniciativa pretende implicar a la población más allá de los espacios sindicales tradicionales y articular una respuesta colectiva ante la pérdida de poder adquisitivo y las dificultades para acceder a una vivienda digna.
Toñi Rojo, portavoz del Sindicato de Vivienda de Murcia, ha explicado que el comité municipal se encuentra en proceso de organización y que la previsión es dividir su funcionamiento en dos estructuras territoriales, Murcia Norte y Murcia Sur. Ambas servirán para coordinar las tareas de comunicación, difusión y agitación relacionadas con la huelga, así como para organizar las actividades previas y los piquetes informativos previstos para la jornada de movilización.
La portavoz ha subrayado que la participación está abierta a cualquier persona, sin necesidad de estar afiliada a un sindicato laboral o al propio Sindicato de Vivienda, ni de haber asistido al encuentro celebrado en la plaza de la Merced. «Necesitamos organizarnos desde abajo porque, si no, las cosas no van a venir impuestas desde arriba», ha defendido Rojo, que ha reivindicado la capacidad de la población para convertirse en protagonista de los cambios sociales.
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Organización desde los barrios y coordinación regional
El comité utilizará la aplicación Toca como herramienta para centralizar la información, publicar las actividades y facilitar el acceso a las próximas asambleas. También contará con grupos de WhatsApp y de difusión para mantener informadas a las personas participantes. Según ha explicado Rojo, se programarán acciones como pegadas de carteles y reparto de panfletos, mientras que las fechas de las reuniones se acordarán en cada comité con la intención de facilitar la asistencia.

La iniciativa no se limita al municipio de Murcia. El Sindicato de Vivienda está tratando de coordinarse con las personas que ya han impulsado un comité en Cartagena y con quienes promueven otro en Molina de Segura, en este último caso desde una iniciativa ajena al sindicato. En Lorca también se contempla la creación de una estructura similar.
En cuanto a Alcantarilla, Rojo ha señalado que, por el momento, no existe una base organizada que permita impulsar allí un comité propio, aunque la incorporación de personas procedentes de ese municipio podría abrir esa posibilidad.
«No es solamente una huelga general laboral, sino también una huelga general social»
La portavoz ha defendido que la convocatoria del 11 de noviembre debe entenderse más allá de las reivindicaciones estrictamente laborales. «Esto no es solamente una huelga general laboral, sino también una huelga general social», ha afirmado, al vincular la movilización con el encarecimiento de la vivienda, la alimentación y los suministros, así como con la insuficiencia de los salarios para afrontar el coste de la vida.
Rojo ha advertido de que el aumento del salario mínimo no ha impedido que continúe la presión económica sobre las familias, especialmente por el precio de los alquileres. Una situación que, según ha señalado, afecta de forma transversal a trabajadores, personas desempleadas y estudiantes.

Desde esta perspectiva, el Sindicato de Vivienda apuesta por ampliar la participación y construir una movilización que conecte las reivindicaciones laborales con el derecho a la vivienda y las condiciones materiales de vida de la mayoría social.
Vivienda pública y freno a la especulación
Entre los objetivos que el sindicato plantea para la huelga figura la exigencia de que los recursos públicos destinados a vivienda se empleen efectivamente en garantizar este derecho. Rojo ha reclamado que se detenga la venta de viviendas de protección oficial pertenecientes a la comunidad autónoma o a los municipios y que se garantice su mantenimiento en condiciones adecuadas.
La portavoz ha puesto como ejemplo las viviendas de La Fama, en Murcia, cuya venta a un fondo ha denunciado, y ha defendido que estos inmuebles deben conservarse como parte del patrimonio residencial destinado a responder a las necesidades de la población.

El sindicato también aspira a que se declaren zonas de mercado residencial tensionado y se consiga una reducción de los precios del alquiler. No obstante, Rojo ha situado como exigencias mínimas la protección del parque público de vivienda, el mantenimiento de los inmuebles y la garantía de que el dinero destinado a esta materia cumpla su finalidad social.
Con la constitución del Comité Popular de Huelga, el Sindicato de Vivienda de Murcia abre una nueva fase de organización de cara al 11 de noviembre. La convocatoria se plantea así como una oportunidad para conectar las reivindicaciones de los centros de trabajo con las de quienes sufren el encarecimiento de la vivienda y del resto de gastos esenciales.















