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Dos días de huelga arrancan mejoras laborales para la plantilla de IKERSA en Lucainena de las Torres

La movilización, respaldada por el SOC-SAT Almería, concluye con un acuerdo ratificado por la plantilla que garantiza carga de trabajo hasta julio, el cumplimiento de las 40 horas semanales, mejoras en el descanso, el plus de transporte, las instalaciones y el seguimiento sindical.

La huelga ha conseguido abrir una brecha en la precariedad laboral del campo almeriense. La plantilla de Explotaciones Agrícolas IKERSA, en Lucainena de las Torres, se ha reincorporado al trabajo este viernes después de dos jornadas de paro que, según el SOC-SAT Almería, han terminado con un «éxito rotundo» y un acuerdo que mejora las condiciones laborales de los trabajadores.

La movilización se produjo después de varias sesiones en el Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales de Andalucía (SERCLA) en las que no fue posible alcanzar un acuerdo. Ante el bloqueo de las negociaciones, la plantilla decidió ir a la huelga con el respaldo del SOC-SAT.

Finalmente, la negociación se trasladó al propio centro de trabajo. El comité de huelga, el responsable de la empresa, el encargado y el portavoz del SOC-SAT se sentaron a negociar dentro del invernadero hasta alcanzar un acuerdo que posteriormente fue llevado a la asamblea de trabajadores y ratificado por la plantilla.

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Uno de los principales compromisos alcanzados garantiza «carga de trabajo hasta el mes de julio para toda la plantilla», una garantía especialmente relevante en un sector en el que la continuidad del empleo y de los ingresos está estrechamente ligada a los ritmos de producción y a las campañas agrícolas.

El acuerdo recoge también el cumplimiento de las 40 horas semanales y el correspondiente pago del salario mínimo interprofesional. Se trata de uno de los puntos centrales de un pacto que, según el sindicato, mejora las condiciones recogidas en el convenio del campo de Almería.

La movilización también ha permitido abordar el plus de transporte. IKERSA se compromete a abonar un euro diario, además de los atrasos que correspondan, a los trabajadores que quedaron fuera del plus previsto en el convenio por residir a menos de siete kilómetros del centro de trabajo, según denuncia el SOC-SAT.

Otra de las mejoras afecta directamente al descanso durante la jornada. Mientras el convenio establece 20 minutos, la empresa se ha comprometido a ampliar ese tiempo hasta los 30 minutos diarios.

El acuerdo incluye asimismo mejoras en los baños y el comedor y permite a los trabajadores llevar el teléfono móvil en el bolsillo durante la jornada laboral.

Junto a estas medidas, empresa y plantilla han establecido un mecanismo de seguimiento para vigilar que lo pactado no quede en papel mojado. El encargado mantendrá una línea de comunicación diaria con el delegado del SOC-SAT con el objetivo de mejorar la relación entre la dirección y los trabajadores y supervisar el cumplimiento del acuerdo.

La huelga frente al modelo explotador del campo almeriense

Para el SOC-SAT, lo ocurrido en IKERSA demuestra que la movilización de los trabajadores y trabajadoras puede abrir la puerta a mejoras concretas incluso cuando las negociaciones institucionales han quedado bloqueadas.

El sindicato aprovecha el acuerdo para lanzar también una crítica al convenio del campo de Almería y a las organizaciones que participaron en su negociación. «Si una empresa como IKERSA ha tenido la capacidad de negociar y buscar acuerdos mejorando el miserable convenio del campo de Almería firmado por las cúpulas de UGT y CC.OO., el Grupo Agroponiente debería como mínimo cumplir el miserable convenio del campo firmado por UGT y CC.OO.», sostiene la organización.

El SOC-SAT pone el foco especialmente en la situación de los trabajadores vinculados a Lara Castañeda, dentro del Grupo Agroponiente, cuya plantilla lleva, según el comunicado sindical, diez días en huelga.

La comparación sirve al sindicato para cuestionar las condiciones laborales existentes en una parte del sector hortofrutícola almeriense. «Si una empresa como IKERSA ha tenido la capacidad de negociar y buscar acuerdos», plantea la organización, «el Grupo Agroponiente, liderado por un fondo de inversión con una facturación que supera los 500 millones de euros, debería como mínimo cumplir el convenio».

Más allá de los conflictos concretos, el SOC-SAT reclama un cambio de modelo en el campo almeriense. La organización considera que la imagen de sostenibilidad que proyecta la agricultura intensiva hacia los mercados europeos debe ir acompañada de garantías laborales para quienes sostienen la producción.

«Cada vez hay más consumidores en Europa y el Estado español que eligen productos producidos con respeto al medio ambiente, pero también con respeto a los derechos de los trabajadores», señala el sindicato, que reclama que estas condiciones formen parte de las verdaderas auditorías del sector.

La organización defiende que el futuro de la agricultura almeriense pasa por mejorar las condiciones de trabajo, garantizar el acceso a la vivienda y reforzar la formación de las plantillas, además de avanzar en el respeto al medio ambiente.

«El sector hortofrutícola almeriense solo tendrá futuro si se mejoran las condiciones laborales de los trabajadores, se hacen planes de vivienda para todos los trabajadores sin distinción y se invierte en formación», sostiene el SOC-SAT.

El sindicato contrapone estas necesidades a una estrategia empresarial que, a su juicio, ha priorizado la imagen y la promoción del sector. «Este es el I+D real que el sector debería haber invertido hace tiempo y menos propaganda, coches caros y postureo», denuncia.«Al campo con derechos».

Para el SOC-SAT, las condiciones laborales no son únicamente una cuestión de derechos, sino también un factor determinante para la propia productividad del sector. «Un centro de trabajo con trabajadores en condiciones laborales dignas es mucho más productivo a todos los niveles», sostiene la organización.

El sindicato advierte además de que mantener unas condiciones laborales y residenciales precarias puede alimentar nuevos conflictos en el campo almeriense. «Sin estas mejoras el sector hortofrutícola está sobre un polvorín y la conflictividad laboral estará servida», señala.

Tras dos jornadas de huelga, la plantilla de IKERSA vuelve así al trabajo con un acuerdo que incorpora compromisos sobre empleo, jornada, salario, transporte, descansos, instalaciones y seguimiento sindical.

El SOC-SAT considera que el resultado de Lucainena de las Torres traslada un mensaje al conjunto del campo almeriense y reivindica que las mejoras laborales no sean una excepción, sino una condición imprescindible para el futuro del sector. «Llegó la hora. ¡Al campo con derechos!»