Tras varios días de presión desde los socios minoritarios de gobierno y la izquierda crítica, desde el estallido del conflicto en Oriente Medio, el Gobierno español ha reconocido que las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) no se utilizarán para operaciones ofensivas de Estados Unidos contra Irán, en un momento de escalada bélica que amenaza con desestabilizar la región.
La vicepresidenta y líder de Sumar, Yolanda Díaz, ha enfatizado que “España no puede convertirse en un territorio de paso para ataques militares ilegales”, señalando que la movilización dentro del Gobierno fue clave para que se adoptara esta posición. Según Díaz, esta decisión refleja la fuerza de la presión interna de las fuerzas progresistas y de quienes defienden la paz y la legalidad internacional.
Desde Izquierda Unida, su coordinador federal Antonio Maíllo ha denunciado que “la intervención militar de Estados Unidos contra Irán amenaza con arrastrar al mundo entero al abismo”, subrayando que la decisión española es una victoria de la presión de la izquierda crítica frente a la pasividad del PSOE tradicional. Maíllo añadió que solo el respeto al derecho internacional y la diplomacia pueden evitar una catástrofe global.
Por su parte, la Secretaria General de Podemos Ione Belarra, ha reclamado públicamente medidas aún más contundentes, exigiendo cerrar las bases en España, romper relaciones con EE. UU. y abandonar la OTAN, “El Gobierno debe aclarar de forma inmediata el papel que han jugado las bases de Rota y Morón en el ataque perpetrado por EEUU e Israel en Irán. Sánchez debe dejar de hablar de paz mientras hace la guerra poniendo en peligro a nuestro país.”, argumentando que cualquier acuerdo militar que involucre ataques unilaterales vulnera la soberanía y pone en riesgo vidas inocentes.
Aunque el Ejecutivo —representado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el presidente Pedro Sánchez— ha ratificado que las bases no se usarán fuera del marco legal y humanitario, fuentes de Sumar insisten en que la iniciativa, la presión y el impulso de esta decisión vinieron de las fuerzas progresistas dentro de la coalición, más que de un PSOE que se movió a remolque. Robles señaló que “no se ha dado ningún tipo de asistencia a operaciones ofensivas”, dejando claro que la línea roja se mantiene, pero sin remarcar quién presionó para fijarla.
Con esta posición, España se sitúa como uno de los pocos actores europeos de resistencia frente a la injerencia militar de EE. UU., gracias a la acción de la izquierda progresista que ha logrado imponer límites claros sobre el uso de territorio español, subrayando la importancia de la soberanía, el derecho internacional y la diplomacia como ejes de la política exterior española.
EE.UU. retira sus aviones cisterna de las bases de Rota y Morón tras advertirle el Gobierno que no autoriza su uso para atacar a Irán
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha dejado claro que España tiene la última palabra sobre el uso de sus bases militares y que no autorizará operaciones fuera del marco del convenio bilateral ni de la Carta de Naciones Unidas. Según Albares, las bases de Rota y Morón no se están utilizando para la ofensiva contra Irán y tampoco se dará permiso a Estados Unidos si lo solicita la Administración de Donald Trump.
Además, Albares destacó que cualquier actuación futura desde estas instalaciones solo podría tener encaje dentro de la legalidad internacional y que el Gobierno está vigilante para que la soberanía española se respete en todo momento. Como parte de estas gestiones, convocó al embajador iraní en Madrid para trasladarle la condena española a las acciones injustificadas de Irán y exigir el cese inmediato de cualquier agresión, recordando que España no permitirá ataques a bases en su territorio y actuará en defensa de su población y de sus ciudadanos en la región.
















