Sabotaje en Pardubice (República Checa) contra una planta vinculada a Elbit Systems: una célula clandestina reivindica el incendio

La “Earthquake Faction” asegura haber incendiado una instalación vinculada a la maquinaria bélica de Elbit Systems en el país centroeuropeo y anuncia nuevas acciones contra infraestructuras que considera parte del entramado “imperialista”.

La acción directa organizada contra infraestructuras vinculadas a la industria militar israelí ha irrumpido nuevamente con fuerza en territorio europeo tras la reivindicación difundida por una célula clandestina que se presenta como “Earthquake Faction”. Según el comunicado hecho público a través de canales digitales, el sabotaje tuvo lugar el viernes 20 de marzo en una instalación asociada a Elbit Systems en la ciudad de Pardubice, en la República Checa.

En su relato de los hechos, el grupo sostiene que golpearon “el epicentro de la industria de armas israelí en Europa”, en referencia al denominado “Centre of Excellence”, un centro impulsado junto a la empresa LPP para reforzar la expansión internacional del sector. En ese mismo texto aseguran que la intervención se produjo cuando la instalación estaba vacía, indicando que intervinieron “para destruir su equipamiento y prender fuego a la fábrica”, al tiempo que subrayan que “nadie resultó herido”, no siendo este uno de los objetivos de la misma.

La organización enmarca la acción en el contexto del conflicto en Palestina y la escalada regional en Asia Occidental, argumentando que “mientras la tierra siga sangrando bajo las bombas israelíes en Palestina ocupada, el suelo debe temblar bajo los pies de quienes patrocinan la ocupación”. En esa línea, se definen como “una red internacionalista clandestina” que actúa desde el interior de los propios países donde operan estas infraestructuras, afirmando que “estamos en las entrañas de la bestia, rodeados por el hedor del mal”.

A lo largo del comunicado, la “Earthquake Faction” señala directamente a Elbit Systems como actor central en la producción de armamento utilizado en distintos escenarios, sosteniendo que “cada arma desarrollada por Elbit es primero ‘probada’ sobre el pueblo palestino antes de ser vendida a gobiernos internacionales”. Del mismo modo, vinculan el centro atacado con la actividad militar israelí al recordar que desde el entorno de LPP se había señalado que algunos proyectos conjuntos “conciernen al ejército israelí”.

El texto incorpora además una advertencia explícita sobre futuras acciones al señalar que “allá donde Elbit Systems y sus cómplices oculten su negocio de derramamiento de sangre, iremos a por ellos”, insistiendo en que su objetivo es golpear infraestructuras que consideran clave en el sostenimiento de la violencia. En ese mismo sentido, remarcan que “mientras quede aunque sea un átomo de su mal, lo golpearemos”.

El grupo rechaza cualquier vía institucional o diplomática para abordar el conflicto, sosteniendo que “no hay tiempo para pedir a los gobiernos internacionales cómplices” y añadiendo que “no vamos a perder el aliento pidiendo amablemente”, ya que, según indican, optarán por “tomar las medidas necesarias para acabar con sus medios de matar”.

Por el momento, las autoridades de la República Checa no han confirmado la autoría del incendio, que continúa bajo investigación. La aparición de esta reivindicación introduce, no obstante, un nuevo escenario de tensión para los estados permisivos de estas industrias en sus territorios, marcado por la irrupción de acciones de sabotaje contra infraestructuras vinculadas a la industria de guerra en suelo europeo.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.