“Hay partido”: sectores críticos del PCE cuestionan la gestión de Enrique Santiago y reclaman un debate profundo en el XXII Congreso

Militantes que representan al 46% del último XXI Congreso advierten que “las respuestas que hemos dado en los últimos años no han sido las correctas” y llaman a revitalizar el partido para enfrentar la crisis social y la subordinación al PSOE.

Un grupo de militantes del Partido Comunista de España (PCE), correspondientes a sectores críticos que representaron el 46% en el último XXI Congreso, ha publicado en el diario Público un artículo en el que cuestionan la gestión de Enrique Santiago y reclaman un debate profundo y honesto de cara al XXII Congreso. Según las firmantes, “todas las personas que nos identificamos como comunistas vivimos tiempos complejos; con un contexto internacional enormemente inquietante, donde proliferan las agresiones armadas al tiempo que se palpa la desesperanza de la clase trabajadora por un futuro digno”.

El artículo señala que la clase trabajadora “nos hemos acostumbrado a sobrevivir entre la crisis de la vivienda, el estancamiento de los salarios, el aumento constante de los precios y el deterioro generalizado de los servicios públicos”, y que la amenaza creciente de la ultraderecha “no puede obviarse como espejo de las deficiencias de la izquierda política y el gobierno de coalición estatal, cuyas propuestas y declaraciones son una promesa constantemente incumplida”.

En cuanto a la política internacional, los firmantes critican que “mientras el imperialismo yanki campa a sus anchas por el globo… y mientras se perpetra el salvaje genocidio palestino, en ocasiones tenemos la sensación de intentar estar en misa y repicando”. Asimismo, denuncian que la subordinación al PSOE ha limitado la acción del PCE, señalando que “en los últimos años hemos hecho política pensando demasiado en los estrechos márgenes del Consejo de Ministros… pasando además de apoyar a este gobierno a cambio de medidas concretas a un papel de subordinación al Partido Socialista”.

El texto reclama un regreso a la cultura del debate y la participación de los jóvenes comunistas, afirmando que “necesitamos volver a conectar con muchos jóvenes que quieren dar la batalla desde las ideas comunistas, y a los que se ha excluido en el Partido”. Los firmantes advierten sobre la pérdida de militancia activa, escribiendo que “todos estos elementos han llevado a que algunos camaradas del PCE hayan tirado la toalla. A veces rompiendo el carné, otras retirándose silenciosamente fuera de la militancia activa. Nuestro mayor activo ha sido, y es, nuestra militancia incombustible, que no ha sido tenido en cuenta por la dirección y ha sido relegada”.

Finalmente, el artículo concluye con un llamamiento a la acción, subrayando que quienes se reivindican como comunistas “debemos dar un paso al frente para dar una respuesta colectiva, combativa y esperanzadora a los desafíos actuales… contamos con la experiencia de nuestra militancia, con la convicción de que el PCE es más necesario que nunca para poner en pie una izquierda coherente y consecuente, que no renuncie a ninguna victoria puntual, pero que aspire a acabar con el sistema capitalista”.

Entre los firmantes se encuentran Alberto Cubero, Álvaro Aguilera, Aitana Sanz, René Gamborino, Carmen Sonia Martínez (Región de Murcia) y otros miembros del Comité Central y federaciones territoriales.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.