
Una oleada de pánico masivo ha sacudido en esta segunda noche de contraofensiva iraní el centro de Tel Aviv, cuando la ciudad fue objetivo de ataques con misiles lanzados desde Irán en represalia por una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes. Imágenes compartidas por ciudadanos muestran a multitudes corriendo en estampida por plazas y calles principales, buscando refugios antiaéreos y espacios seguros al dispararse las alarmas con apenas segundos de aviso.
El caos comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando sirenas de alerta antiaérea resonaron repetidamente en toda la ciudad, reduciendo la vida cotidiana a carreras hacia refugios improvisados bajo centros comerciales, parkings subterráneos y cuartos seguros en edificios residenciales. El ambiente de miedo y urgencia se ha prolongado horas enteras, con familias enteras —incluidos niños, ancianos y mascotas— trasladándose de un lado a otro entre oleadas de alarmas y explosiones en el horizonte.
Según reportes de emergencias y medios internacionales, el ataque iraní ha dejado al menos una mujer muerta y decenas de heridos en Tel Aviv, además de daños visibles en edificios y un éxodo temporal de residentes hacia habitaciones blindadas o refugios públicos bajo tierra. Las largas horas de búsqueda de protección han expuesto fallas en la infraestructura civil de defensa, ya que muchas zonas no cuentan con refugios oficializados, obligando a la población a improvisar coberturas en condiciones de extrema tensión.
Este episodio se suma a un conflictivo contexto regional que ha convertido a la metrópolis israelí en un escenario urbano de guerra, donde el miedo colectivo y la indefensión frente a ataques balísticos han transformado plazas y avenidas en corredores de fuga y supervivencia.















