“Salma no está sola”: Murcia se moviliza contra la violencia machista y el racismo estructural

Cerca de 200 personas se concentran en la plaza del Cardenal Belluga bajo la convocatoria del Movimiento Feminista de Murcia, con la adhesión de la Asamblea Feminista de la Región de Murcia, para denunciar el secuestro, las agresiones y la invisibilización de Salma, mujer migrante víctima de violencia extrema.

La plaza del Cardenal Belluga acogió en la tarde de este jueves una concentración en defensa de Salma, mujer marroquí que estuvo desaparecida durante dos años y sufrió secuestro, palizas y violaciones. La convocatoria fue organizada por el Movimiento Feminista de Murcia, al que se sumó la Asamblea Feminista de la Región de Murcia, mostrando que la unidad es el único camino en la lucha contra la violencia de género y el racismo estructural.

La concentración comenzó con la lectura del manifiesto por varias integrantes del Movimiento Feminista de Murcia, que pidieron disculpas a la comunidad musulmana por no haber tenido en cuenta la coincidencia de la concentración con el horario de ayuno del Ramadán, y denunciaron que la urgencia de la protección depende de la nacionalidad y el color de piel. “Salma estuvo desaparecida durante 680 días y no pasó nada. Esto es racismo: institucional y estructural. Las mujeres migrantes y racializadas sufren más violencia y, aun así, reciben menos protección, se evalúa peor el riesgo y se tarda más. Eso también mata”, afirmaron las portavoces del colectivo.

A continuación intervino Belinda, del colectivo Afromurcia, quien puso de relieve la discriminación interseccional que sufren las mujeres migrantes, señalando que “cuando una mujer migrante desaparece, su ausencia se normaliza. Cuando denuncia violencia, se le pone en duda. Cuando sobrevive, se le exige agradecimiento. Esto es la realidad del racismo estructural y del patriarcado que operan juntos. Por eso exigimos protocolos específicos de protección y garantías reales para denunciar sin miedo a consecuencias administrativas”.

Posteriormente, Olvido Garrido, portavoz del Movimiento Feminista de Murcia, relató en declaraciones a La Protesta Diario, la historia de Salma, explicando cómo su familia denunció su desaparición, la incomunicación a la que estuvo sometida, y la violencia extrema que sufrió durante su secuestro en San José de la Vega. “Salma logró escapar un día que su agresor quedó extenuado tras una paliza. Fue al Hospital Reina Sofía, perdió la visión de un ojo, y aún así los protocolos médicos fallaron. Queremos decirle a Salma que no está sola, que aquí tiene un montón de gente que la apoya y que comprende lo que ha vivido”.

Por su parte, María José Durán, portavoz de la Asamblea Feminista de la Región de Murcia, recordó la importancia de la movilización constante, “La Asamblea lleva manifestándose todos los primeros martes de mes desde 2023 por todas las mujeres, sin distinción de origen o nacionalidad. Salma acudió varias veces a centros sanitarios y los protocolos fallaron. Exigimos al Gobierno autonómico que revise y mejore estos protocolos: si se hubieran activado a tiempo, gran parte del sufrimiento de Salma podría haberse prevenido”.

La concentración concluyó con un mensaje unánime: “Salma no está sola. Mujer racializada, jamás silenciada. Sin antirracismo no hay feminismo”, subrayando la necesidad de que la sociedad y las instituciones no miren hacia otro lado ante los casos de violencia de género que se entrelazan con racismo estructural.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.