Salma no estás sola | Colectivos feministas de Murcia llaman a la movilización este jueves contra la violencia machista y la impunidad institucional

La convocatoria denuncia la violencia estructural y racializada que sufren las mujeres, exige justicia para Salma y visibiliza la protección desigual que reciben las víctimas migrantes frente a las blancas.

Una vista aérea de la casa en la que ha estado secuestrada Salma, a la derecha de la imagen
Una vista aérea de la casa en la que ha estado secuestrada Salma, a la derecha de la imagen

Diversos colectivos feministas de la Región de Murcia han lanzado un llamamiento a la ciudadanía para sumarse a las movilizaciones contra la violencia machista y la invisibilización de las mujeres migrantes víctimas de agresión. El Movimiento Feminista de Murcia lanzó la convocatoria para visibilizar la extrema gravedad humana, social y política del caso de Salma, quien fue secuestrada durante dos años y sufrió vejaciones y agresiones sexuales sin que se activara ningún protocolo de protección, y denuncia la falta de cobertura mediática y policial frente a su desaparición comparada con otros casos de mujeres blancas que sí recibieron amplia atención en España. Recuerdan que “Hace unos días amanecimos con una noticia que más parecía sacada de una película gore que de la realidad: aparecía Salma, una mujer marroquí a la que se dio por desaparecida hace dos años. Su desaparición no tuvo ningún impacto en los medios: no ocupó titulares, tertulias, programas de televisión ni hubo ningún despliegue policial que investigara nada. Semejante desidia no se entiende en un país que, durante décadas, ha desplegado medios y morbo en otros casos como el de las adolescentes de Alcasser, Diana Quer, Marta del Castillo, Manuela Chavero o Sonia Iglesias.”

El colectivo subraya que las denuncias, desapariciones o asesinatos de mujeres blancas reciben más atención mediática, médica y policial que la misma violencia ejercida contra mujeres migrantes o racializadas en España y que el racismo, los prejuicios culturales y la xenofobia condicionan la evaluación institucional de cada caso. Señalan que en un barrido estadístico entre 2003 y 2021, los feminicidios de mujeres migrantes representaron el 34% del total, mientras que la activación de medidas de protección policial fue seis puntos porcentuales menor que para las mujeres españolas. Añaden además que en una ocasión, cuando Salma fue al hospital acompañada por una vecina, ningún profesional médico activó un protocolo ante su grave estado físico, lo que evidencia la falta de empatía y atención institucional.

Las activistas insisten en que “Nos apena y nos enfurece profundamente que esta convocatoria no haya reunido más personas, especialmente a más feministas. Que esta haya sido, de hecho, la única convocatoria a nivel estatal y que las feministas blancas no estén en la calle como sí estuvieron con el caso de la Manada, que aunque pasara en Pamplona, movilizó a miles de mujeres aquí en Murcia. Nada suscita más indignación morada que una mujer blanca violada. Nos preguntamos, retóricamente, qué hubiera pasado si en lugar de Alberto, el secuestrador se hubiera llamado Mohammed. Cómo hubiera aprovechado la ultraderecha el relato para incidir sobre la criminalización y peligrosidad de los migrantes, máxime cuando lo que se ataca es la seguridad y la dignidad sexual de las mujeres blancas. Cómo rápido se dice la nacionalidad del agresor cuando es migrante. Ahora el agresor es marca españa, es nacional, es blanco y tiene papeles; y la víctima es marroquí. Se hace el silencio mediático; se mira para otro lado desde el feminismo blanco.”

La Asamblea Feminista de la Región de Murcia, que agrupa asociaciones, colectivos, sindicatos y partidos políticos, lleva desde septiembre de 2023 organizando concentraciones mensuales bajo el lema “La Violencia Machista Existe y Nos Mata” y recuerda que se trata de una protesta cívica por todas y cada una de las violencias ejercidas contra las mujeres, especialmente por las asesinadas, pues el asesinato representa la máxima expresión de todas las violencias machistas. Subrayan además que la violencia estructural que se ejerce contra las mujeres en todos los ámbitos de su vida no tiene color, raza ni clase social y, por ello, convocan a concentrarse este jueves 19 de febrero a las 18:00 horas en la Plaza del Cardenal Belluga.

Por último, advierten que los casos de violencia racista son demasiado frecuentes en la región, citando episodios en Torre Pacheco y las identificaciones arbitrarias de vecinos magrebíes en barrios de Murcia, y recalcan que luchar contra el racismo es también denunciar y visibilizar estas situaciones. Concluyen llamando a la sociedad a no dejar sola a Salma y a sumarse a la lucha colectiva: “Salma no está sola. ¡SALMA, HERMANA, AQUÍ ESTÁ TU MANADA!”

Con estas movilizaciones, los colectivos feministas de Murcia buscan visibilizar la violencia machista en toda su magnitud, denunciar la desigualdad en la atención a víctimas migrantes y exigir justicia y protección efectiva para todas las mujeres, independientemente de su origen o clase social.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.