
Ante la grave situación de brutales y continuos ataques a la Administración del Norte y Este de Siria (AADNES) y el asedio total a la ciudad de Kobane contra la población kurda, armenia, turcomana, asiria, etc., es imprescindible la denuncia y acciones desde todos los sectores de nuestra sociedad.
Desde principios de enero de este año, esta región que en 2015 hizo frente y detuvo la amenaza de ISIS con la colaboración de la Comunidad Internacional, ha sido abandonada a su suerte. Actualmente vuelven a sufrir los ataques del ejército sirio al mando de al Sharaa (al Jolani, “ex miembro” de al Qaeda y con crímenes de guerra reconocidos), que está excarcelando a miles de yihadistas que atacan a las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y a toda la población. Con el beneplácito de la UE y la coalición internacional se ha abierto camino a un peligro global de atentados yihadistas, como ya sufrimos en el pasado.
Los ataques a la AADNES no solo son una revancha por la humillación sufrida, sino que intentan sepultar una forma de sociedad democrática, ecológica y de liberación de la mujer, una forma de vida convivencial donde caben todas las etnias y religiones frente a la visión salafista excluyente y contra la vida y su diversidad.
La demostración es un estremecedor genocidio, ya han muerto niñ@s de frío y falta de alimentos, ataques a infraestructuras básicas: hospitales, centros de salud, agua, electricidad, dejando sin servicios básicos y atención médica a la población civil. A esto hay que añadir la presión de que en unas pocas semanas más de 130.000 personas han sido desplazadas de manera forzosa a esta zona.
Frente a esta ofensiva, el colectivo Women Defend Rojava, reivindicamos el valor social del proyecto político construido por más de una década en el N y E de Siria. Un modelo sustentado en la democracia de base, el autogobierno local, el pluralismo étnico y religioso y la liberación de la mujer. En él conviven diferentes pueblos y culturas, con participación real de las mujeres a través de estructuras propias y mecanismos de representación paritaria, construyendo una sociedad profundamente transformadora que ha creado perspectivas de un futuro justo.
Los pueblos del mundo no tenemos por qué estar condenados a una vida de guerras y violencia. Tomemos posición por la dignidad, la libertad y la solidaridad. Unámonos contra la opresión, demostremos que no permaneceremos en silencio y dejemos claro que Rojava no está sola en su lucha por la paz, la democracia y la autodeterminación.















