Miles de docentes de la enseñanza pública y concertada han paralizado hoy las aulas y tomado las calles de ciudades de toda Cataluña en una jornada de huelga general convocada por los principales sindicatos del sector docente (USTEC-STEs, ASPEPC-SPS, CCOO, CGT, UGT e Intersindical) para exigir mejores condiciones laborales, eliminación de cargas burocráticas, reducción de ratios y recursos dignos para la escuela pública.
Desde primera hora de la mañana, piquetes y concentraciones han bloqueado puntos neurálgicos de Barcelona —como la Ronda Litoral, la Gran Via y la Avenida Meridiana—, mientras que en otras comarcas las principales carreteras y vías interurbanas también han sido cortadas por docentes en lucha. Las aulas de numerosos centros permanecen vacías y se han convocado encierros reivindicativos desde la víspera.
La protesta no es un hecho aislado, sino la expresión de un malestar profundo y creciente entre el profesorado catalán. Denuncian plantillas insuficientes, sobrecarga administrativa y burocrática que desvirtúa su labor pedagógica, y falta de recursos para atender la diversidad del alumnado, especialmente en contextos vulnerables. Según testimonios recogidos en centros como el IES Joan Solà de Torrefarrera, muchos docentes viven una situación de “agotamiento profesional” ante la incapacidad de responder a las necesidades educativas con las condiciones actuales.
Aunque las cifras oficiales de seguimiento aportadas por la Conselleria de Educación sitúan la participación en torno al 37 % en el ecuador de la jornada, los sindicatos elevan ese dato por encima del 80 % en muchos centros, describiendo el paro como masivo y unitario.
En Barcelona, una manifestación convocada al mediodía ha reunido a miles de docentes —portando pancartas con lemas como “Más recursos, más dignidad, más calidad educativa” o “Bajar ratios, mejorar la educación”— que han marchado desde los Jardinets de Gràcia hasta la Conselleria de Educación y FP de la Generalitat.
Desde CGT Catalunya han difundido un mensaje que resume el sentir de la jornada, asegurando que el clamor por la educación pública “no se detiene” y cifrando en más de 100.000 las personas movilizadas, con un seguimiento del 85 %, al grito de “vaga, vaga, vaga”.
Por su parte, la Federació d’Educació de la Intersindical Catalana ha calificado la jornada de “éxito histórico”, subrayando que, pese a las cargas policiales registradas a primera hora de la mañana y a los servicios mínimos que consideran abusivos, la movilización ha sido la más masiva hasta la fecha. Desde la organización sostienen que decenas de miles de personas se están manifestando en las principales ciudades del país y que en la mayoría de centros ha sido necesario mantener servicios mínimos.
La Intersindical defiende que la lucha debe mantenerse en el tiempo y vincula la movilización a la necesidad de arrancar compromisos firmes al Departament d’Educació para dotar al sistema de los recursos necesarios, acabar con la precariedad laboral y garantizar un modelo de escuela pública catalana y en catalán del que la comunidad educativa pueda sentirse orgullosa. El sindicato ha reiterado que continuará movilizándose junto al profesorado del país hasta lograr avances reales.
Los sindicatos recalcan que no es una huelga por el puro simbolismo, sino una respuesta colectiva a años de recortes, falta de inversión y precariedad laboral que, según advierten, están poniendo en riesgo el futuro de la educación pública catalana. Exigen al Govern de la Generalitat abrir negociaciones serias y urgentes para transformar un modelo educativo que, afirman, cada día funciona con menos recursos y con más cargas para quienes sostienen el sistema desde dentro de las aulas.
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