
La Asociación Sonrisa Saharaui Región de Murcia ha lanzado un llamamiento urgente a la solidaridad de las familias murcianas. Quedan solo diez familias de acogida para poder completar el programa Vacaciones en Paz este verano y el plazo para sumarse finaliza el 28 de febrero, dentro de apenas 18 días. Si no se llega a tiempo, varios niños y niñas saharauis se quedarán sin la posibilidad de salir de los campamentos de refugiados donde viven desde que nacieron.
“Este año vamos contrarreloj y no por falta de solidaridad, sino por una cuestión burocrática que nos ha obligado a adelantar la campaña tres meses”, explica Juana Abenza, presidenta de Sonrisa Saharaui en la Región de Murcia. “Sabemos que muchas familias suelen informarse en marzo, pero este año llegarán tarde. Y eso es lo que más pena nos da”.
Vacaciones en Paz es un programa solidario que desde hace más de 30 años permite que niños y niñas saharauis pasen los meses de julio y agosto con familias de acogida en el Estado español. En la Región de Murcia, Sonrisa Saharaui lo gestiona desde 2015, con el objetivo de ofrecer a menores de entre 9 y 12 años un respiro de las durísimas condiciones de vida en los campamentos del desierto argelino. “Hablamos de temperaturas que superan los 50 grados, de escasez de recursos y de una población que lleva más de medio siglo viviendo en el exilio”, recuerda Abenza.
Para los menores, la acogida supone mucho más que unas vacaciones. “Salir de los campamentos significa conocer otra cultura, mejorar el idioma, acceder a revisiones médicas completas —en muchos casos por primera vez en su vida— y disfrutar de una alimentación equilibrada”, señala la presidenta de la asociación. “Pero, sobre todo, significa sentirse parte de una familia, recibir cariño y atención, algo fundamental para su desarrollo emocional”.
La urgencia de esta campaña es clara. El objetivo de Sonrisa Saharaui es mantener la cifra de 50 menores acogidos que se alcanzó el año pasado en la Región de Murcia, pero actualmente solo hay confirmadas 34 familias. “Nos faltan diez familias para no retroceder. Conseguirlas en un mes es muy complicado, por eso estamos pidiendo ese último empujón solidario”, afirma Abenza.
Desde la asociación insisten en que no existe un único modelo de familia para acoger. “No hace falta estar casado ni tener hijos. Pueden acoger personas solas, parejas o familias de cualquier tipo. Lo único imprescindible es tener tiempo en verano y ganas de compartir”, explica. Los trámites son sencillos y todo el proceso está acompañado por la propia entidad, que ofrece apoyo antes, durante y después de la acogida.
Abenza subraya además que la experiencia transforma también a las familias murcianas. “Siempre digo que los niños y niñas saharauis son los mejores embajadores de su pueblo. Tú puedes leer o escuchar hablar del Sáhara, pero cuando convives con un menor, cuando conoces a su familia y entiendes en primera persona sus carencias y necesidades, ya no hay vuelta atrás”.
El programa cuenta además con el apoyo de varios ayuntamientos de la Región de Murcia, que colaboran financiando total o parcialmente los billetes de avión de los menores. Destaca el compromiso del Ayuntamiento de Molina de Segura, que además participa en proyectos de cooperación en los campamentos, como huertos comunitarios, depósitos de agua o iniciativas de apoyo a la infancia con diversidad funcional. “Eso demuestra que la solidaridad institucional también es posible cuando hay voluntad política”, apunta Abenza.
Con la campaña en su recta final, Sonrisa Saharaui insiste en que cada día cuenta. “Diez familias pueden cambiarlo todo. Cuando una familia dice sí, un niño o una niña gana mucho más que unas vacaciones: gana salud, cariño y la certeza de que no está olvidado”.
Las familias interesadas pueden contactar directamente con la asociación a través del WhatsApp 696 34 86 53 o informarse en las redes sociales de Sonrisa Saharaui Región de Murcia. El plazo se cierra el 28 de febrero.
Desde La Protesta Diario, nos sumamos al llamamiento: la solidaridad también tiene fecha límite. Y esta, para la infancia saharaui, está a solo 18 días.















