Archena mantiene viva la movilización mensual por Palestina en la plaza 1º de Mayo

La asamblea local de IU-Verdes Archena, junto a la asociación Vientos del Pueblo, exigen desde hace meses de forma continuada el fin de la complicidad con Israel, el bloqueo de armas y el reconocimiento del Estado Palestino

Una treintena de personas se volvieron a concentrar este primer domingo de mes en la plaza 1º de Mayo de Archena, convocadas por Izquierda Unida-Verdes junto a la Asociación Vientos del Pueblo, para denunciar el genocidio que sufre el pueblo palestino y exigir el fin de la impunidad del Estado de Israel. Ni la lluvia ni el viento, ni el cansancio acumulado tras meses de movilizaciones, lograron frenar una protesta que se mantiene firme y constante frente a la barbarie.

Durante la concentración, el concejal de IU-Verdes en el Ayuntamiento de Archena, Antonio Torrano, dio lectura a un manifiesto en el que se subrayó que estas concentraciones mensuales no responden a una costumbre, sino a una necesidad ética y política ante un exterminio que continúa. “Cada día que pasa sin que se detenga este genocidio es un día extraordinario e inadmisible”, afirmó, recordando que pronto se cumplirán dos años desde el inicio de la masacre contra el pueblo palestino.

Desde IU-Verdes Archena se insistió en que la movilización no es un acto simbólico ni rutinario, sino un altavoz permanente frente a la matanza de civiles, el asedio, el hambre y la destrucción sistemática de las condiciones de vida en Palestina. “Somos la voz de quienes están siendo asesinados y privados de sus necesidades más básicas, ante el silencio y el menosprecio de muchos países e instituciones que lo están permitiendo”, señaló Torrano.

El edil de izquierdas denunció que el genocidio continúa bajo la responsabilidad directa del Estado de Israel, liderado por Benjamín Netanyahu, condenado por instancias internacionales, con el apoyo explícito de Estados Unidos y la complicidad de numerosos gobiernos que siguen manteniendo relaciones políticas, económicas y militares con Israel. En este sentido, IU-Verdes exigió la ruptura inmediata de dichas relaciones, el bloqueo total del comercio de armas y de la logística bélica, así como una actuación firme de la comunidad internacional para poner fin a los crímenes de guerra.

Asimismo, se reclamó que la Unión Europea reconozca de una vez por todas el Estado Palestino y asuma su responsabilidad persiguiendo a los responsables del genocidio, antes de que sea demasiado tarde. “No se puede seguir mirando hacia otro lado mientras se extermina a un pueblo entero”, subrayaron.

El manifiesto también alertó sobre los planes de convertir territorios arrasados en espacios de negocio y resorts de lujo, enterrando junto a las víctimas la cultura, la memoria, el patrimonio histórico y las costumbres del pueblo palestino. “Eso no es solo un genocidio contra Palestina, sino un atentado contra la Humanidad y contra los Derechos Fundamentales que nos definen como sociedad”, afirmaron.

IU-Verdes Archena concluyó reafirmando su compromiso de seguir convocando estas concentraciones cada primer domingo de mes en la plaza 1º de Mayo, porque condenar el genocidio y defender el Derecho Internacional no puede depender del clima, del desgaste ni de las mentiras que intentan hacer creer que las matanzas han terminado cuando la realidad demuestra lo contrario.

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Dominic D. Skerrett
Nací en Gales. Soy Técnico Superior de Artes Plásticas y Diseño, marxista-leninista, internacionalista y defensor de los derechos humanos, medioambientales y animales. Mi trayectoria personal y política nace de una convicción profunda: la realidad no se contempla, se transforma. Desde muy joven entendí que la justicia social, la liberación de los pueblos y la defensa de los seres más vulnerables —humanos o no humanos— forman parte de una misma lucha. A lo largo de mi vida he participado en movimientos sociales, colectivos y plataformas de denuncia que combaten la explotación, la opresión y el silencio impuesto por los poderes económicos. Mi compromiso con el anticapitalismo, el antifascismo y la causa animalista no es retórico: es una práctica cotidiana que atraviesa mi trabajo de comunicación, mi formación artística y mi militancia. Creo en la fuerza colectiva, en el internacionalismo como brújula ética y en la necesidad de señalar cada injusticia venga de donde venga. Las experiencias vividas en las calles, en los espacios de organización y junto a quienes luchan por un mundo distinto han moldeado mi forma de mirar, crear y escribir. Todo ello forma parte de lo que soy hoy: un militante que no renuncia a la palabra, a la creatividad ni a la dignidad frente a ningún poder.