Grupo Orenes compra el Cine Rex como lavado de cara bajo la falsa premisa de proyecto de “ocio responsable”

El gigante del juego intenta lavar su imagen con un proyecto cultural mientras miles sufren por sus salas de apuestas

El histórico Cine Rex vuelve a ser noticia hoy tras el cambio de usos aprobado en el pleno por el PP de Juan José Ballesta aprobado el pasado jueves 26 de febrero, pero no por su valor patrimonial, sino por la estrategia de imagen de Grupo Orenes. La compañía, conocida por ser uno de los mayores generadores de ludopatía en la Región de Murcia, ha anunciado la compra del emblemático edificio en el centro de la ciudad para “darle una nueva vida como espacio cultural, artístico y social”.

En un comunicado interno dirigido a sus trabajadores y trabajadoras, Orenes presenta la adquisición como un acto de “compromiso con la cultura” y de Responsabilidad Social Corporativa. Según la compañía, el proyecto busca integrar al Cine Rex en la vida social y cultural de Murcia, fomentando actividades artísticas y ofreciendo espacio a creadores emergentes.

Sin embargo, colectivos sociales, asociaciones de ludopatía y activistas han criticado que la operación se trata de un lavado de imagen frente a la creciente alarma social por los efectos del juego en la población. Mientras Orenes proyecta un “espacio integrador y dinámico”, miles de personas en la Región siguen atrapadas por sus salones de apuestas, que han contribuido a problemas económicos, familiares y de salud mental.

“Comprar un cine histórico no borra el daño que generan sus negocios de juego. No basta con promocionar cultura mientras se alimenta la ludopatía”, han apuntado como primera valoración, según fuentes de la Plataforma de Defensa del Cine Rex. La paradoja de Orenes, señalan, es evidente: la misma empresa que pone en riesgo la salud de cientos de familias, se presenta ahora como promotora de cultura y ocio responsable.

La reapertura del Cine Rex será anunciada tras la fase de evaluación y desarrollo del inmueble, mientras los colectivos sociales recuerdan que la verdadera responsabilidad corporativa pasa por asumir el impacto de sus actividades y garantizar que la ludopatía deje de ser un problema estructural en la Región.